Manifiesto unitario del 4-D de 2005

Despedimos el año viejo con el manifiesto unitario de 1977, y recibimos el nuevo con el de 2005. La convocatoria de manifestación conjunta a nivel nacional partió de la Plataforma Andalucía por sí y contó con la adhesión del Bloque Andaluz de Izquierdas (BAI) -en ese momento formado por el Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT), el Partido Comunista del Pueblo Andaluz (PCPA), jaleo!!! y Espacio Revolucionario Andaluz-Espacio Alternativo (ERA-EA)-; Iniciativa Socialista de Izquierdas (ISA); Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía (IU-LV-CA); Juventudes Comunistas de Andalucía (JCA); Nación Andaluza (NA); Partido Andalucista (PA); Partido Comunista de Andalucía (PCA); Partido Socialista de Andalucía (PSA); y el Sindicato de Obreros del Campo (SOC).
En cambio, rechazaron expresamente la invitación Acción Alternativa-Algarive (antiguo MCA en su pasado esplendor) y Los Verdes (LV), que de hecho apoyaron la reforma del Estatuto propuesta por la Junta de Andalucía.

Andalucía está atravesando una etapa de posibilidades y, a la vez, de grandes riesgos para su presente y para su futuro. Hemos sufrido en las últimas décadas una transición brutal en todos los aspectos relevantes que marcan la vida de una comunidad. Hemos crecido económicamente, hemos avanzado en lo social... Indudablemente, estamos mejor que hace varias décadas en muchos aspectos, sobre todo materiales, pero también nuestra vida colectiva e individual se ha cargado de valores enfrentados a la solidaridad, al comunitarismo, a la preocupación por los demás y a nuestra propia cultura andaluza. La globalización mercantilista y la idea, parcialmente correcta pero también parcialmente falsa, de que pertenecemos al Norte en contraste con el atrasado y angustiado Sur, ha hecho que, a veces, bajo el signo del conformismo, tengamos la tentación de instalarnos en la cultura de la satisfacción con lo que hay y olvidemos lo que somos y lo que aspiramos a ser. También cuesta cada vez más trabajo mostrar la crítica o el deseo de superación ante el hecho, más o menos cierto, de que “siempre somos los mismos” y ante quienes nos dicen “que nunca estamos contentos con nada”. Y, efectivamente, no estamos contentos con nada ni con poco, porque el tema no es cuantitativo ni sólo subjetivo; es, sobre todo, cuestión de analizar nuestra realidad y la perspectiva en la que nos encontramos. La realidad demuestra que nuestra situación económica y social deja mucho que desear si la comparamos no sólo con nuestro pasado sino con el presente de otras Comunidades Autónomas del Estado. Las tasas de paro, de precariedad en el empleo, de siniestralidad laboral, de casos de cáncer, de fracaso escolar...; el nivel de dependencia, el déficit de infraestructuras y de equipamientos sanitarios, culturales y educativos...; el desmantelamiento del potencial agrícola, forestal, ganadero, pesquero, minero, industrial...; a cambio de centrar nuestras actividades en los servicios y del turismo, también nos ha hecho más vulnerables. Hemos tenido, sin duda, crecimiento, pero también un desarrollo desigual, con desequilibrios territoriales importantes, véanse si no las diferencias entre el litoral y el interior, entre las áreas metropolitanas y las periferias. Y, sobre todo, nuestro crecimiento se ha basado demasiado en procesos especulativos, no en una economía sólida con capacidad de desarrollar nuestras propias potencialidades. Por otra parte, el peso de Andalucía en el conjunto del Estado sigue siendo muy escaso, a pesar de que el 4 de diciembre de 1977 y el 28 de febrero de 1980 el pueblo andaluz conquistó el derecho al autogobierno y a una autonomía de primer nivel. Y esto hace que la voz de Andalucía apenas cuente en las decisiones claves en el Estado Español y en la Unión Europea, con la consiguiente imposibilidad de defender nuestros intereses colectivos. En este contexto, las perspectivas que se abren ante nosotros los andaluces y andaluzas requieren un papel activo de la sociedad civil, de las organizaciones sociales y de las instituciones. El grado de autogobierno alcanzado gracias a la conciencia ciudadana andaluza en los años setenta y comienzos de los ochenta del pasado siglo fue en realidad la apertura de un proceso de descentralización política con una visión federal y solidaria que vino a romper el esquema asimétrico que algunos pretendían. Andalucía reclamó en su Estatuto, como expresión de su identidad histórica, cultural y política, el derecho al autogobierno para resolver sus problemas económicos y sociales y reafirmar su identidad. Sin embargo, aquella conciencia fue adormecida progresivamente y, junto a la desarticulación social y las políticas clientelares que se han venido realizando desde el gobierno andaluz, la sociedad civil y las organizaciones sociales han perdido pulso reivindicativo y capacidad alternativa. Y ello ha provocado, a su vez, que el debate sobre Andalucía quede circunscrito realmente a una minoría institucional y a una confrontación artificial entre los dos partidos estatales mayoritarios, y sea vista como una cuestión para la discusión de “expertos”. Ante la reformulación del modelo de estado que se está proponiendo desde diversos ámbitos territoriales y políticos del Estado, Andalucía debe plantear, sobre la base de la reafirmación de su identidad histórica, cultural y política, sus exigencias de las mayores cotas de autogobierno que le corresponden como nación. Y en la reforma del Estatuto de Autonomía que se está gestando, dejar clara la voluntad que en su día los andaluces pusieron de manifiesto, reflejando en él las conquistas conseguidas y las reivindicaciones que han surgido en nuestra tierra: los derechos sociales, económicos y civiles conseguidos y los que quedan por conseguir en esta etapa histórica, la defensa y desarrollo de la cultura andaluza en un marco de interculturalidad, y la descentralización política que garantice la autonomía municipal, el papel de las comarcas y la participación ciudadana en el más amplio sentido que la democracia requiere. El nuevo Estatuto debe garantizar el nivel de autogobierno necesario para que Andalucía pueda caminar por sí, en pie de igualdad con los otros pueblos del Estado Español, y para que pueda intervenir activamente y desde sus propios intereses en la construcción europea y en las relaciones de cooperación y solidaridad con todos los países y pueblos del mundo. El Estatuto debe dotarnos de capacidad y soberanía para decidir en el ámbito de nuestras potencialidades económicas, sociales y culturales y hacer posible el acceso igualitario a los bienes y servicios: a un trabajo digno, a la cultura, a la educación, a la salud, a la vivienda y a los mecanismos de protección social que entre todos vamos construyendo. Los andaluces y andaluzas que suscribimos este manifiesto asumimos el compromiso de difundirlo y hacerlo valer ante las instituciones y con los movimientos sociales, para crear un estado de opinión que se constituya en un auténtico poder andaluz que propicie la consecución de nuestras reivindicaciones como pueblo y que genere el grado de conciencia y de responsabilidad necesarios para que Andalucía se sitúe en un plano de igualdad y solidaridad en todos los ámbitos con el resto de los pueblos del Estado.

Frente Andaluz de Liberación

Un par de fotos de pura arqueología, pues son originales del FAL (Frente Andaluz de Liberación), que aún existen inexplicablemente en la calle Aviación de Sevilla, una sólo con las siglas y la otra pidiendo el "Sí" en el referendum del 28-F. Por tanto, teóricamente, son fácilmente datables.
Debido a que la información que he encontrado del FAL es poca y confusa, lo que se agrava si añadimos que al parecer existieron dos FAL diferentes, o al menos dos etapas diferenciadas, Universo Andalucista ve necesario rectificar la información anteriormente publicada en este artículo para no incidir en la confusión que sobre este tema ya existe, y volverlo a publicar cuando disponga de una información más fiable.
Muchas gracias a quienes os habéis tomado la molestia de leer Universo Andalucista y mandar vuestras sugerencias al respecto.

Tubino y Rada

Francisco María Tubino y Rada
Nacido en San Roque (Cádiz) el 12 de Septiembre de 1833 y fallecido en Sevilla el 6 de Noviembre de 1888. Periodista, escritor, arqueólogo, y una de las más importantes figuras del protoandalucismo; de una prolífica obra y una vasta cultura sociológica, con una asombrosa puesta al día de las corrientes intelectuales de su tiempo. Realizó sus primeros trabajos como periodista en periódicos como La Palma o La Moda, posteriormente llegará a ser director de El Porvenir, y ya en Diciembre de 1857 será redactor de La Andalucía -del que en 1860 será también propietario- tras la fusión de La Palma de Sevilla y La Palma de Cádiz.
Detrás de este proyecto se encontraban los sectores más activos y dinámicos de la burguesía económica andaluza, alentados por un cierto liberalismo y descentralización por parte del poder y por ciertos atisbos de recuperación económica en Andalucía gracias al comercio de ultramar. De carácter claramente regionalista, y con constantes referencias al factor histórico andaluz y a comunes pasados esplendorosos, ya en su primer número expresa que su objetivo central era “La defensa de los intereses materiales de la nación y en particular de nuestro país sin limitarnos a la capital de Andalucía”.
Desde 1858 intentará hacer cristalizar el proyecto de una Unión Andaluza, sin carácter institucional, y cuyos objetivos serían principalmente acabar con el aislamiento de las “pequeñas repúblicas” que son las provincias andaluzas y conseguir su acción mancomunada, y denunciar “un olvido total por parte de los gobiernos constituidos” hacia Andalucía y organizar, sobre todo a través de los parlamentarios andaluces, la presión sobre Madrid.
La aportación de Tubino está claramente reflejada en dos campos: la investigación en el arte andaluz, y el estudio sobre los grandes problemas sociales, políticos y filosóficos de su época. Se encuadrará dentro del federalismo orgánico, fundamentado en el krausismo, junto con la mayoría de las figuras del republicanismo andaluz, como Castelar y Salmerón, pero frente a posturas de otras figuras tan notables como Salvochea, de un federalismo proudhoniano y pimargalliano.
Destacan numerosas de sus obras: Gibraltar ante la historia, la diplomacia y la política (1863), Patria y Federalismo (1873); o La Corte en Sevilla. Crónica del viaje de SS.MM. a las provincias de Andalucía (1862), que narra el viaje de Isabel II a Andalucía provocado por los espectaculares sucesos acaecidos un año antes con la rebelión de Pérez del Álamo y el alzamiento de Loja, y donde expondrá un contundente memorial de agravios andaluces contra el poder central.
Hennessy, en su obra La República Federal en España (1862), diría de Tubito que encarna “un regionalismo andaluz consciente, que encuentra su expresión en el diario La Andalucía”.

Manifiesto del 4-D de 1977

Manifiesto unitario del 4 de Diciembre de 1977, leído al final de todas las manifestaciones que recorrieron Andalucía –las ocho capitales de provincia más algunas importantes localidades como Algeciras o Xerez-, y ciudades como Barcelona, Bilbo o Madrid donde las comunidades andaluzas organizadas eran considerables:

En el pasado han existido en nuestra región aspiraciones y anhelos de dotar a nuestro pueblo de un marco autonómico, en el contexto de la unidad solidaria de todos los pueblos del Estado Español, que no llegaron a verse realizados por no haber conseguido hacer plenamente partícipes de los mismos a las más amplias capas de población andaluza; así como por la quiebra del proceso democrático que se produjo en nuestro país.
Hoy, ya superado el largo período de carencia de libertades, nuestro pueblo puede, de nuevo, hacer oír su voz y lo hace con una clamorosa expresión, debido, sin duda, a la progresiva toma de conciencia que se ha ido produciendo a lo largo de los últimos años de que los graves problemas de Andalucía encuentran mejor solución dentro de un marco autonómico, en que los andaluces puedan decidir por si mismos.
En Andalucía, en efecto, existen muchos y muy graves problemas: la emigración de los hombres y los recursos de Andalucía; un elevado índice de paro; una difícil situación en el campo que hace que unas tierras tan ricas como las nuestras no puedan garantizar el sustento de los que en ellas viven; unas condiciones generales de vida que son muy inferiores a las de otras zonas del país. Todos ellos son problemas que exigen unas soluciones urgentes, y es precisamente para ello para lo que exigimos la más rápida institucionalización de unos órganos de representación y gobierno autónomos. La consecución de la preautonomía abrirá la vía para que el pueblo apruebe en su día el estatuto de autonomía. Este Día de Andalucía abre una etapa histórica, una etapa histórica que llegará a buen fin si el pueblo andaluz, como ha hecho hoy, sigue comprometiéndose activamente en el proceso que hoy hemos iniciado. Y todo esto lo vamos a hacer en la democracia; en el respeto de todas las opiniones que existen en nuestra región; interpretando con la mayor fidelidad la voluntad del pueblo y al servicio de ese pueblo, que tiene que pensar en una España nueva, democrática y libre, por primera vez, en muchos años; una España de todos los españoles que no es concebible sin una Andalucía renovada, democrática y autónoma para todos los andaluces.


Cartel unitario de los partidos políticos. Cartel de la convocatoria en Barcelona.

La Patria Españolista

Texto de la portada del semanario El Regionalista. Defensor de los intereses autonómicos de Andalucía, editado por el Centro Andaluz de Sevilla y con fecha del 5 de febrero de 1919 en su número 63. Aunque en realidad es un editorial, numerosos historiadores coinciden en concederle su autoría Blas Infante:

LA PATRIA ESPAÑOLISTA

Nuestros correligionarios de Cataluña se han detenido un tanto. La democracia trabajadora es una esperanza ardiente que incendia y conmociona a los obreros de la ciudad y del campo. ¡Hasta Sevilla se levanta! Han visto los obreros tangibilizados los principios de la democracia trabajadora en la Constitución votada por el Congreso Pan-Ruso de los Soviets. Perciben la agitación que inestabiliza en Alemania toda Constitución de Gobierno popular. Observan que las nuevas nacionalidades liberadas en el Centro y Oriente europeo, se debaten en la vacilación manifestada por las luchas internas orientadas hacia soluciones, más bien sociales que políticas. Bulgaria mantiene con Alemania analogías grandes en su actual situación. En Rumania los campesinos se han apoderado de la tierra. En cuanto a los triunfadores, el envanecimiento de la victoria en nada ha afirmado, como sucediera otras veces, los poderes que ciñeron las sienes de sus pueblos con el glorioso laurel. En Italia, el partido mejor organizado, el partido socialista, se pronuncia contra su representación parlamentaria, y se orienta hacia el maximalismo. En Inglaterra, la voz de Irlanda no se oye entre el fragor imponente de sus huelgas últimas, y el clamor de los laboristas ingleses. En Francia, el sindicalismo llega a coaccionar al desaprensivo Clemenceau. Hasta en Argentina, la aspiración democrática trabajadora conmueve a las masas proletarias y llega a minar el espíritu de la fuerza pública.
Los obreros del todo el mundo se han dado cuenta de que este instante representa un puente giratorio que unirá dos eras diferentes, y quieren ordenar este puente en la dirección que conduce al mundo de su ideología.
Barcelona y Córdoba son hoy las dos provincias españolas en que el sindicalismo cuenta con fuerza mayor y con una organización más acabada.
Y nuestros correligionarios catalanes dicen: Si llegamos a romper la clave de los Poderes actuales, los obreros penetrarán por la brecha. Temen al tránsito: a la desorientación. Y de aquí que sea éste parecer que inspira a la Mancomunidad catalana. Resolver la cuestión social es hoy asunto más urgente y esencial que el mismo problema autonómico.
Este es también nuestro criterio (el que viene a inspirar esa última fórmula) con relación al problema social que pudiéramos calificar particular de Andalucía, por ser aquí más bien que en otra parte alguna, realmente angustiosos los requerimientos que para su solución hace la vida misérrima de nuestro pueblo andaluz, a los entendimientos rectos y a los corazones sensibles.
Pero estamos convencidos. Los poderes de Madrid no harán nada por nosotros. Andalucía habrá de resolver, por sí, sus tremendos problemas. Por esto, si en nuestra mano estuviera la fuerza, estaría también la libertad, a la orden de Andalucía.
Andaluces, sabedlo: El Estado español desprecia a nuestro país, actual inerte e imbecilizado por el tormento de la larga tragedia, recibe los puntapiés del señor con inconsciencia, mansedumbre e indignidad esclavas. ¡Pobre Andalucía¡ ¡Ha perdido la dignidad y el valor que la libertad confiere¡. Tiene la repugnante lealtad de un bufón servil, ¡Andalucía adula bajamente al Estado español, a la patria españolista!.
Andaluces cobardes y encanallecidos, sabedlo: Si el Estado español es España, fue España la que vino a arrebataros vuestra tierra nacional sumiéndoos en espantosa miseria: Fue ella quien vino a destruir aquellas arterias complicadas por donde discurría el agua que fecundaba vuestro suelo: fue ella la que arrasó los vergeles que recreaban a nuestros padres: la que castró nuestro espíritu, la que martirizó nuestro genio, la que destruyó nuestra civilización, la que enterró nuestra Historia. Fue ella la que expulsó de nuestro solar a millones de hermanos, dándoles a elegir en dilemas tremendos, entre el destino o el sometimiento a su baja moral: entre la muerte por inanición o la muerte por la espada, Andaluces: Si el Estado Centralista Español fue y es, como dicen sus sostenedores, la España viva, execrad esa sierpe de España. Renegad de ella. Ella apagó ese foco del Andalus cuya memoria es en nosotros, como el recuerdo nostálgico y luminoso de una novia muy amada muerta: cuya resurrección es esperanza de fuego que mantiene encendida nuestra eterna juventud en la peregrinación de nuestros cuerpos ya envejecidos que atisbando la aparición avanzan firmes en su peregrinación por la tierra: Renegad de esa España. Ella no resolverá el problema urgente de vuestra vida. Mantiene esclava vuestra tierra. Os niega el pan. En cuanto al espíritu, España no lo tiene. ¿Cómo podrá infundiros espíritu de vida la que por no tenerlo, lo mató en vosotros? ¡España, España!... El extranjero lo dice. España es una negación de muerte. Para auscultar en España el latir de un original espíritu, han de venir a buscarlo en el espíritu agonizante y estigmatizado que la dominación de esa España dejara a Andalucía.
¡Qué tristeza! ¡Y aún hay andaluces españolistas! Andaluces que ante las ansias libertadoras del pueblo catalán, gritan con inconsciencia imbécil <<¡La unidad de la patria!>>.
Andaluces. Si la patria es espíritu, debe ser un espíritu paterno. ¿Qué cuidados paternos o maternos ejerció con vosotros la patria española? Andaluces hartos o plutócratas. Caciques malvados de la política o de la tierra, con vosotros no hablamos. Vosotros tenéis razón en gritar ¡Viva la unidad uniformista española! Porque vosotros sois españolistas con razón ¡Sois españoles de ese uniformismo que nutrió vuestra panza, único órgano que en vuestra fisiología funciona! Vosotros sois mercenarios de la Patria que os llena el estómago. Vosotros con más propiedad que cierto núcleo anarquista, así calificado, constituís el grupo de los "sin patria".
Nos dirigimos a vosotros, andaluces de verdad; andaluces de verdad porque es este título expresivo de agobiadores sufrimientos: Andaluces de verdad porque constituís las clases más numerosas de la sociedad andaluza: Andaluces de verdad porque en las clases plutócratas e industriales andaluzas, la sangre de Andalucía no está pura como en las venas nuestras, sino que fue mezclada con la de extraña gente cuyos atavismos étnicos absorbieron la generosidad de la sangre nuestra.
Nos dirigimos a vosotros, andaluces de verdad; noventa y cinco por 100 de la población de Andalucía: jornaleros, colonos, pequeños terratenientes, artesanos, sufrida clase media.
¿Por qué llamáis patria a esa España? ¿Qué paternales desvelos tenéis a España que agradecer?
”.

Manifiesto fundacional de los Centros Andaluces

El primer Centro Regionalista Andaluz o Centro Andaluz fue inaugurado en Sevilla el 22 de Octubre de 1916, por Blas Infante, Rafael Ochoa, Francisco Chico Ganga, Antonio Ariza Camacho y Luís Bejarano Salazar. Editará la revista Andalucía, en la que colaborarán destacados personajes como los ya mencionados fundadores y otros como Gallego Burín, Isidoro de las Cagigas, Pascual Carrión, Fermín Requena, Alejandro Guichot, Lasso de la Vega, o los hermanos Castejón entre muchos otros.
En Abril de 1916 publicará un famoso manifiesto en el que formula las bases de lo que los andalucistas creían que debía ser la política andaluza, y donde se define a los miembros del Centro Andaluz como “hombres libres” que están “por encima de la disciplina de los partidos”. Seguidamente, se dicen cosas realmente interesantes:
Andalucía quiere redimirse; quiere ser grande como ya lo fue; tener el centro de la civilización peninsular y que España, por ella, tenga el del mundo (...) Fortalecer el espíritu andaluz (...) Unir las ciudades y las provincias andaluzas, fomentando el espíritu regional. Como unidad constituida por todas ellas, se destaca Andalucía enfrente de las demás regiones. Desde los tiempos primitivos, no obstante las disgregaciones artificiales interiores, siempre se ha reconocido la unidad de Andalucía, resultado de haber habido siempre en su territorio un pueblo de carácter, personalidad o ingenio distinto de los demás de España, lo suficientemente distintos para producir una diferenciación regional. (...) Capacitar al pueblo andaluz para regirse por sí mismo (...) y administrar por sí sus peculiares intereses con la mira puesta en el desenvolvimiento de todos los órdenes de prosperidad material y moral. (...) En suma: nos proponemos crear un pueblo culto, viril, consciente y libre, capaz de sentir y de amar y de defender el ideal”.
Blas Infante recibirá la responsabilidad de ser Presidente de la Junta Directiva en el período de 1916 a 1919, y de 1920 a 1922 será nombrado Presidente Honorario.

La imagen que acompaña es el escudo adoptado por los Centros Andaluces y posteriormente por las Juntas Liberalistas de Andalucía, sacado directamente del sello que aún se conserva en la casa de Coria del Río de Blas Infante.

Nacimiento del "¡Viva Andalucía Libre!"

Juan Díaz del Moral, andalucista encuadrado dentro del denominado Socialismo Indígena, nos cuenta en su obra Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Antecedentes para una reforma agraria (1929) una importante anécdota, la del nacimiento público del grito << ¡Viva Andalucía Libre! >>: Lo fecha el 17 de Febrero de 1919 –pleno Trienio Bolchevique Andaluz (1918-1921)- en el transcurso de una manifestación de más de doce mil jornaleros y obreros en Córdoba, organizada por Díaz del Moral y otros andalucistas miembros del Centro Andaluz de Córdoba, y encabezada por una pancarta blanca con la única inscripción de “¡Viva Andalucía Libre!”.

Este dato lo encontramos corroborado y documentado por Enrique Iniesta Coullaut-Valera –biógrafo de Blas Infante- en el segundo tomo de Blas Infante. Toda su verdad. Volumen II (1919-1933) (2003) de la Editorial Atrio.

Pendón de las Navas de Tolosa

Pendón arrebatado a modo de trofeo o motín de guerra a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa (Jaén) en el año 1212, y secuestrado hoy en el Monasterio de las Huelgas Reales (Burgos). Con un tamaño de 3’3 por 2 metros, está tejido en oro, plata y sedas con predominio los colores rojo, amarillo, azul, blanco y verde, con inscripciones de alabanza a Allah que rodean una gran estrella central de ocho puntas. Posiblemente se tratara de un adorno de entrada de la tienda del sultán Muhammad Al Nasir, conocido como Miramamolín.
Tal es significación, que fue exhibido por Franco en el primer desfile de la Victoria de 1939, como símbolo de su “cruzada”.
En el año 1953 se llevó a cabo su restauración, y desde entonces cada año la máxima autoridad militar porta en la procesión del Curpillos una copia bastante fiel.
Hay otras muchas piezas clave de nuestra identidad, patrimonio histórico-cultural del Pueblo Andaluz, que siguen enajenadas fuera de nuestra tierra (síntoma de que seguimos siendo un pueblo colonizado), entre las que destacan algunas como los manuscritos de El Escorial de Alfonso X, los leones de las Cortes de Madrid, la Dama de Baza o el Soldado de Osuna.

Andalucía en la Sociedad de Naciones: El Congreso de la Paz

En 1918, tras finalizar la Primera Guerra Mundial, se organizará la Sociedad de Naciones para intentar solucionar de manera pacífica los conflictos fronterizos entre los diferentes estados –sin muy buen resultado conociendo la historia posterior, y como precedente de la inoperatividad de la ONU-, momento que será aprovechado por numerosas naciones europeas sin estado para hacer oír sus reivindicaciones.
Andalucía, Cataluña y Euskadi presentarán al unísono idénticas reivindicaciones ante la Sociedad de Naciones de Ginebra en ese año. La andaluza será redactada por Blas Infante y José Andrés Vázquez y presentada por este último ante este Congreso de la Paz de la Sociedad de Naciones. Las posturas mantenidas por el andalucista serán claramente pertenecientes a la corriente posteriormente denominada como Tercermundismo, siendo consciente de la estructura sociopolítica andaluza como de colonial frente a otros pueblos del estado español, planteando reivindicaciones claras como el mantenimiento de la Paz por el desarme, el reconocimiento de la libertad de los pueblos y de las autonomías de los que reclamen su autogobierno dentro de otros estados, desarme aduanero y socialización de un mercado común, o una política clara de descolonización. Y recoge citas tan interesantes como las siguientes:
“…pueblo es grupo humano, definido por la necesidad o por la historia para realizar por sí sus destinos propios…”
“…reconocimiento político de todos los grupos humanos que, en el ejercicio de su libertad, reclamen su derecho a un vivir distinto…”
Hora es ya de que los principios de justicia, libertad, no sean sólo pronunciados por los labios, sino vividos en la realidad por las democracias burguesas. Si este programa no se lleva a cabo, saldrá la revolución por la guerra y la democracia trabajadora enarbolará la bandera roja de la revolución por la paz definitiva
Andalucía pide ante la Sociedad de Naciones la integración de su territorio por la devolución de GIBRALTAR, para poder formar integralmente en el concierto de las nacionalidades libres de la península, en los Estados Unidos de Iberia”.

Ni qué decir tiene que todas estas reivindicaciones fueron boicoteadas y Andalucía no fue escuchada, con el beneplácito y complicidad de los gobiernos español e inglés.

A modo de anécdota, estaría simpático conocer que en los diversos Centros Andaluces se podían adquirir ejemplares de La Sociedad de las Naciones. Índice: La Sociedad de las Naciones y el Regionalismo andaluz- Biología del Ideal (evolución fundamental e histórica) - Estudio de una organización internacional basada en el programa de Wilson - Después del Armisticio - Alegato de Andalucía ante el Congreso de la Paz, escrito por Blas Infante, por 2,50 pesetas, y La reivindicación de Andalucía en el Congreso de la Paz, por José Andrés Vázquez, por 0’50 pesetas, ambos publicados por Editorial Avante.

Pascual Carrión

Pascual Carrión y Carrión, insigne agrónomo y miembro del censo de Andalucistas Históricos, nacido en Valencia el 3 de Noviembre de 1891 y fallecido en 1977. Comenzará una activa vida política y andalucista durante el Trienio Bolchevique Andaluz (1918-1921), ingresará en el Centro Andaluz de Sevilla, del cual será Vocal de la Junta Directiva en 1919, y participará en la Asamblea de Córdoba del mismo año, marcando el punto culminante de la colaboración con Blas Infante. Posteriormente, concurrirá a las elecciones de 1931 junto con Infante y Vallina por la Candidatura Republicana Revolucionaria Federal Andalucista.
Su concepción del Andalucismo en el plano económico es una síntesis de las doctrinas marxistas, georgistas y anarquistas, guiándolas hacia un proyecto peculiar andaluz al que los teóricos han denominado como "Socialismo Indígena" o "Socialismo Libre". Suya será la cita que ha pasado a la historia como una de las más esclarecedoras y definitorias de todo el compromiso del Andalucismo con su tiempo: “Inclinémonos siempre a la izquierda, junto con los trabajadores, nunca del lado de los explotadores”.
Gozará de gran prestigio y reputación personales, siendo nombrado Secretario de la Junta Central de la Reforma Agraria entre 1931 y 1932, y Jefe del Instituto de Reforma Agraria entre 1937 y 1938. Todo ello, le sirvió para ser duramente represaliado una vez triunfado el golpe fascista español, siendo privado de libertad durante un tiempo y “depurado” e inhabilitado durante décadas. Se le abrirá expediente formal y se le señalará como destino forzoso la plaza de Ingeniero Director de la Estación de Viticultura y Enología de Requena, desde 1941 hasta su jubilación en 1961, para ser apartado así de todo posible contacto político en ninguna gran ciudad andaluza.
En 1976 participará en el homenaje que se le brindará a Blas Infante en Casares, acto prohibido por la autoridad civil pero que aún así se realizó.
Su pensamiento puede resumirse en su siguiente cita: “El panorama andaluz no es un problema de orden público, ni tampoco exclusivamente de paz social, sino que es un problema más hondo, es de reconquista de un pedazo de nuestro suelo que en su mayor parte se encuentra en poder de unos cuantos señores que dificultan su normal desarrollo e impiden, quizá inconscientemente, que alcance la prosperidad que por sus condiciones naturales le corresponde”.
De él dirá Blas Infante: “La obra de Pascual Carrión jamás será bastante agradecida por los andaluces (…) Merced a él, Andalucía y la Historia de Andalucía, ante la justicia universal, contará siempre con recursos formidables para formular un tremendo “yo acuso” contra los regímenes que vino a establecer la conquista denominada cristiana”.

Banderas de Boabdil

Una de las primeras referencias de la utilización de los colores blanco y verde como símbolos andaluces en la Andalucía ya conquistada -es decir, se trata de una continuidad en el uso de los mismos- la encontramos en el escudo de armas de Diego Fernández de Córdoba, III Conde de Cabra y Alcaide de los Donceles, desde 1483, quien logra hacer prisionero al mismísimo Boabdil en la batalla de Lucena, confiscándole a su ejército 22 banderas, 18 de ellas verdes y blancas, y otras tantas con estrellas de ocho puntas.
Este escudo puede observarse en el altar mayor del convento de Madre de Dios de la localidad cordobesa de Baena, y en uno de los cuarteles del escudo incluso aparece la cabeza del capturado Boabdil, a modo de premio. Toda una síntesis de la trágica historia medieval de Andalucía.
Algunos autores de tendencia historicista, como Manuel Nieto Cumplido, sitúan el origen de la Andalucía actual como nación, y del Andalucismo como movimiento histórico nacional, poco antes de este momento, en el siglo XIII, con la creación de la persona jurídica de la Hermandad General de Andalucía -a raíz de estas victorias militares-, que ostentaba una conciencia nacional y diferencial, puesto que dicha hermandad mantenía relaciones en toda regla de tipo “internacional” con el Reino de Castilla, como un reino extranjero más. Hermandad reunida por primera vez en la hoy localidad de marcada significación andalucista de Peñaflor.

Al no haber podido obtener personalmente (si algún lector o lectora me remite alguna la publicaré encantado) una imagen del escudo en cuestión, adjunto una fotografía de la fachada del Palacio de las Dueñas en Sevilla, con el escudo familiar del Ducado de Alba, heredero directo del mencionado anteriormente.
Acompañan algunas reproducciones idealizadas de las banderas de Boabdil.


Diamantino García

Diamantino García Acosta
Conocido como “el cura de los pobres”, será una pieza clave dentro del movimiento jornalero andalucista. Andaluz de adopción, nacido en la localidad salmantina de Ituero de Azaba, desde muy niño vino a vivir a Sevilla, instalándose en el históricamente popular y andalucista barrio del Cerro del Águila. A los 18 años ingresará en el Seminario después de haber rechazado una importante beca en medicina, y una vez ordenado sacerdote será destinado a la localidad de Los Corrales, donde rápidamente se integrará con un grupo de jornaleros formando parte de las Comisiones de Jornaleros del Campo Andaluz, germen del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), del que será cofundador en 1976 junto a otros destacados dirigentes andalucistas como Juan Manuel Sánchez Gordillo o Diego Cañamero. También será colaborador de la ONG Entre Pueblos y fundador de la Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).
Morirá en 1995, habiendo recibido tan solo dos años antes la Medalla de Plata de Andalucía.

En el X aniversario de su muerte el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) organizaría un acto en su tumba con unas emotivas palabras pronunciadas por Diego Cañamero, Secretario General del SOC en ese momento:
Han pasado muchas cosas, Diamantino, desde aquel día fatídico en que nos dejaste huérfanos de tu palabra y de tus silencios tan elocuentes, de tu rebeldía sin ira y de tus sueños. Desde aquel maldito día en el que, como dijo nuestro amigo Carlos Cano, quedaron huérfanos los moros, los sudacas, los negros, los cobrizos y los gitanos. Y nosotros, los jornaleros y jornaleras. Los que tuvimos la suerte de compartir contigo el pan del trabajo y la sal de la lucha por una Andalucía mejor. Han pasado muchas cosas pero tu recuerdo sigue instalado en todos nosotros. Sigue presente el hueco que dejaste con tu ausencia. Porque tu recuerdo como ayer tu voz, nos llama a seguir peleando por nuestros derechos y también por los derechos de todos aquellos que llegan a nuestra tierra huyendo de una miseria que no hace tanto tiempo nosotros conocimos. Porque tú nos enseñaste a reconocer como a iguales a los hombres y a las mujeres por el brillo desamparado de sus miradas y en sus manos encallecidas. Hoy como ayer, Diamantino, seguimos reclamando esas utopías preñadas de realidades que nos hacen imaginar un mundo en el que nadie sea más que nadie por títulos y linajes, que la sangre de los inocentes no cotice en la bolsa ni sirva para engordar fortunas, en el que solo puedas llevarte a la boca el pan que seas capaz de ganar con tu sudor. Un mundo en el que, como tú dijiste, “la mitad no se muera de hambre mientras la otra mitad se muere de colesterol”. Sabemos Diamantino que no te faltaron peonadas de lucha y de sacrificio por los pobres que presentar a tu Dios. Desde donde estés, sabemos de tu alegría en cada nueva sede que el SOC abre en Andalucía, en cada visita a un tajo donde no se cumplan los derechos. Porque el SOC, como tu querías, estamos en los invernaderos de Almería y en los campos de fresa de Huelva, en los olivares de Jaén y en la vendimia en Francia o en La Mancha. En los hoteles en Mallorca o en las obras de la Costa del Sol, reivindicando tierras para cooperativas o exigiendo el Plan Forestal Andaluz, apoyando la lucha saharaui y denunciando a los criminales que se enriquecen con las guerras. Hoy como ayer, Diamantino, luchamos para que se cumplan las promesas de quienes nos gobiernan y que, en una Andalucía que presume de modernidad, no quepan tantas injusticias. Para que retiren las leyes que nos tratan como ciudadanos de segunda categoría, para que en la construcción de una Europa sin fronteras puedan más los derechos de los trabajadores que los de los mercaderes que esquilman nuestra tierra. Este es hoy, como ayer, nuestro compromiso. Y en esa lucha tu recuerdo, Diamantino, sigue siendo nuestro aliento”.

Selección Andaluza de Fútbol

Ahora que se acerca el próximo partido de la Selección Andaluza de Fútbol (27 de Diciembre de 2007 en Xerez, frente a la Selección de Zambia), saco a la luz este escudo de la Unión Deportiva Andaluza -en la prensa de la época también se la llamaba como "Selección Andaluza"- documentado al menos desde el 24 de Enero de 1915, en un partido entre ésta y el Sevilla FC, con un resultado de 7-0 para el Sevilla, y en el que la Selección Andaluza estaba formada por un combinado de los clubes Betis, Recreativo de Sevilla, Recreativo de Huelva y Andalucía.

Sería necesario así mismo hacer una pequeña nota aclaratoria: la “Selección Andaluza Absoluta de Fútbol” con carácter oficial no aparecerá hasta 1928, con motivo del Campeonato de Selecciones Regionales, frente a las selecciones de Valencia y Galicia. El proyecto se consagró un año después durante un programa deportivo de la Exposición Iberoamericana, en el que la Selección Andaluza jugó contra el célebre equipo argentino Boca Junior.

Manifiesto del Cantón Andaluz

Ilustrado con el Hércules del Ayuntamiento hispalense, obra de Diego de Riaño, aquí va el Manifiesto del Cantón Andaluz:
"Sevillanos: La Patria se ve gravemente amenazada ya por los enemigos armados, ya por los que, aun cuando de peores medios, ansían la completa destrucción de la libertad. El Ayuntamiento de Sevilla y todos los jefes de los voluntarios de la República, unánimes y de común acuerdo, desean afirmar la forma de Gobierno Republicano Federal (...). Para ello es forzoso salir de una vez del período de formación en que se encuentra la sociedad española, acabar con las vacilaciones y superar las dificultades que han venido oponiéndose a la constitución política de los cantones (...). El Ayuntamiento de Sevilla y los voluntarios de la República (...) se adelantan a proclamar la constitución del Cantón Andaluz, declarándose con autonomía para dictar las leyes, a que se ha de ajustar, y llevar a cabo contra los enemigos de toda clase la defensa de la libertad y de la República Democrática Federal Española (...). Sevillanos, ¡Viva la República Democrática Federal Española! ¡Viva el Cantón Andaluz! Sevilla, 19 de julio de 1873."
Al proclamarse la Iª República, celebrándose por toda la ciudad con fastuosas fiestas, Sevilla, secundada y apoyada por otras muchas localidades andaluzas, constituirá el Cantón Andaluz. A medida que los movimientos cantonales son aplastados por el ejército central, las últimas milicias se refugiarán en la Fábrica de Tabacos -debido tanto a su estructura militar defensiva como al decidido y activo apoyo de las cigarreras a los movimientos libertadores de la época- hasta que en Agosto de 1873 son masacradas por las tropas españolas al mando del General Pavía.
Un mes antes, en Julio de 1873, todavía en efervescencia el movimiento cantonal por toda Andalucía y por parte del levante ibérico, el gobierno cantonal emitirá desde el Ayuntamiento este manifiesto, titulado y conocido como Manifiesto del Cantón Andaluz de Sevilla.

Panfleto JLA

Este es un panfleto que he localizado hace poco tiempo gracias a la ayuda de un compañero, al cual desde aquí se lo vuelvo a agradecer sinceramente. Ignoro la fecha en que fue editado, aunque evidentemente debe ser ya comenzado el proceso autonómico de los años 30... sería bonito pensar que fuera de los que supuestamente se arrojaron en avioneta en las elecciones de 1931...

Recordemos que la Junta Liberalista de Andalucía (también puede ser denominada en plural) data de 1931, cuando fue creada por los y las antiguas componentes de los Centros Andaluces creados por Blas Infante en 1916 y cerrados y prohibidos por la dictadura monárquica de Miguel Primo de Rivera en 1923. La JLA es la auténtica impulsora del proceso autonomista durante los años de la IIª República, y en sus filas se alinearán destacados nombres como los de Alfonso Lasso de la Vega, Rafael Ochoa Vila, Emilio Lemos Ortega, Juan Álvarez Ossorio, Manuel Escobar, José y Antonio Llopis Sancho, José Caballero Fernández de Labandera, José María Rufino, Luisa Garzón o Enrique Salgado.
Tras el colapso del franquismo, los pocos supervivientes miembros de las JLA, entre ellos Lemos, Ossorio y Escobar, se reorganizarán, y finalmente se integrarán en el Partido Socialista de Andalucía-Partido Andaluz (PSA-PA) en 1978.

Pacto Sindical de Málaga de 1936

Os traigo aquí un jirón de historia de Andalucía para que recordemos -y también recordarle a más de uno o una- posturas hoy olvidadas y posiciones hoy negadas. Es solo un estracto del documento que he encontrado en la Hemeroteca de Sevilla sobre el pacto entre la Federación Local de Sindicatos Únicos de Málaga (dependiente a la CNT) y la Federación Local de la Unión General de Trabajadores (UGT), y está fechado en Málaga el 28 de Noviembre de 1936:

<<15º- Las organizaciones abajo firmantes estiman debe concederse a nuestra región el derecho de autodeterminación fundando los órganos propios para gobernarse libremente dentro de la Constitución, al igual que y en el concierto de las otras regiones hermanas de Iberia>>

Además de firmar CNT y UGT, suscriben el documento la FAI el PSOE y el PC.

Águila de Abderramán III

Según Ibn Hayyan, en la Crónica del califa `Abdarrahman III an-Nasir entre los años 912 y 942 -traducción de Mª Jesús Viguera y Federico Corriente (pp. 250-251, Zaragoza, 1981)-, se relata lo siguiente:

" El 1 de mayo de 934 (An-Nasir, es decir, el califa Abderramán III) para mayor vistosidad... multiplicó las formidables, hermosas y valiosas insignias de peregrinas clases en banderas y estandartes, apareciendo en esta ocasión entre sus banderas el águila, que había inventado, pues ningún sultán la tuvo antes...".

En el sudario o mortaja de este mismo rey arrebatado en la batalla de Alhandega, aparece curiosamente un estandarte como este anteriormente citado, lo que nos indica que realmente estamos ante una de las primeras banderas o estandartes que los ejércitos andaluces portaron en sus guerras contra los francos; un pendón verde con un águila en el centro como uno de los primeros elementos identificativos de la soberanía andalusí.

Manifiesto de la Nacionalidad, 1919

MANIFIESTO DE LA NACIONALIDAD (Texto íntegro)

Texto acordado por el Directorio Andaluz de Córdoba el día 1º de Enero de 1919 y refrendado por la Asamblea Autonomista reunida en Córdoba el 25 de marzo del mismo año.

A los representantes en Cortes, Diputaciones provinciales, Ayuntamientos, Universidades, Institutos y Escuelas, Centros Obreros, Museos, Cámaras y Asociaciones Culturales, Agrícolas, Industriales y Comerciales y a todos los habitantes del territorio andaluz:

Ciudadanos andaluces:

Nuestra voz quiere llenar de imperativos de vida clamorosa y palpitante el silencio de muerte de vuestras conciencias calladas; quiere fundir los espíritus de todos vosotros en un poderoso vibrar inspirado por nuestra permanente afirmación.
Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España, la cual va a desvanecerse como una sombra antes de que concluya este instante solemne de la vida mundial: puente entre la eternidad de un pasado de locura, manchado de sangre y vestido de artificio, y la eternidad de un porvenir consciente de la finalidad creadora de la vida universal, a cuyo cumplimiento se ordenarán, con intensos fervores, las eficiencias puras de las energías humanas.

Ante el fatal advenimiento de esta hora decisiva, nosotros queremos intensificar en este territorio yermo y silencioso, cementerio que pueblan espíritus apagados, nuestra labor creadora de un pueblo vivo, bullicioso y feliz, que irradie con su actividad potencialidades progresivas para las nuevas eras.

Nosotros, conscientes de nuestra misión vital, invitamos fervorosamente a todos los andaluces a que, recordando como un acicate su gloriosa historia, no de guerras, sino de maravillosas civilizaciones pasadas, colaboren en la batalla nuestra; a que sientan un anhelo intenso y poderoso de la vida propia y distinta, considerándose cada individuo factor activo de la Historia nueva; a que fundan, sin temor al sacrificio, ese anhelo de eternidad que constituye el fondo último de todos los seres, con el objeto de una posteridad triunfante, la cual únicamente podrá perpetuar la vida nuestra, depurada por el dolor, dignificada por la libertad y santificada por la justicia.

Para esto requerimos a todos los habitantes de Andalucía, a fin que proclamen y de que vehemente defiendan los fundamentos siguientes:

Primero: Abolición de los Poderes Centralistas.

La necesidad de mantener y de fomentar a todo trance la general tensión alcanzada por los espíritus de todos los españoles durante los sucesos de junio y agosto de 1917 y durante los de marzo de 1918, así como la creada posteriormente con motivo de los últimos acontecimientos políticos nacionales, aspirando a una renovación integral de la vida española. Desperecemos del todo nuestro sueño secular. Hemos entreabierto los ojos unos instantes, entreviendo horizontes de dignificación. Hemos sentido varias veces una salvadora expectación, antecedente de una revolución purificadora. No volvamos a dormirnos en la abyección de nuestra existencia pasada. Todos los pueblos del mundo han sentido desgarradas sus entrañas y han producido dolorosamente una vida nueva.

Desgárrese también la vieja España. Seamos fuerzas impetuosas, elaboradoras, en la interna agitación de una nueva vida hermana a la que va a triunfar en el mundo.

Sean cuales fueren los procedimientos de que hubieren de valerse para mantener su dominio los Poderes Centralistas depredadores, estos Poderes deberán, con escarnio, ser abolidos.

Declaremos a los representantes del régimen actual y sus procedimientos, incompatibles en absoluto, por su inconsciencia e inaguantable contumacia con las aspiraciones generosas de renovación. Una barrera impenetrable de intereses políticos o partidistas y plutocráticos, consustancial de la conservación de dinastías arcaicas y de oligarquías inmundas, impide el advenimiento de las nuevas condiciones, contradictorias de absurdos privilegios.

Rechacemos la representación de un Estado que nos deshonra, sosteniendo regímenes arcaicos y feudales en todos los órdenes de la Administración: en la Hacienda, en la Enseñanza, en la Justicia; Poderes que mantienen Códigos sancionadores de bárbaras costumbres privadas, por los cuales la sociedad salvaje de este territorio ejerce una tiranía espiritual mil veces peor que la económica y que la política, sobre los hombres cultos que se preguntan si este país es una patria o un establo.

Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de justicia y del interés y, sobre todo, los sagrados fueros de la libertad; de ese Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros. Avergoncémonos de haber sufrido y condenémoslo al desprecio o al perecimiento; esto es, al vacío del olvido absoluto en donde el recuerdo del malo se extingue, a esas castradas generaciones antecedentes, que nos hubieron de legar la deshonra de este Estado, por no haber concebido ni ejecutado en su inconsciencia, en su cobardía o en su maldad, el esfuerzo generoso que exigía de ellas la esperanza de una posteridad feliz. Reneguemos de los padres que despreciaron a los hijos, viviendo con la España antigua la historia estéril para el progreso humano de un pueblo inspirado por dogmas sombríos de muerte, que hiciera cruzada contra la naturaleza y la vida, forjando para España y para los españoles de hoy la prevención y el menosprecio universales.

Hay que romper la secular barrera y hay que romperla ahora o nunca. Ved que, con ser ínfima la cultura y la capacitación del pueblo, es mucho menor la de los hombres representantes de los regímenes que imperan. Rechazad la tiranía del interior, la más degradante de las tiranías.

Segundo: Andalucía, libre.

En todas las regiones o nacionalidades peninsulares, se observa un incontrastable movimiento de repulsión hacia el Estado centralista. Ya no le vale resguardar sus miserables intereses con el santo escudo de la solidaridad o unidad, que dicen nacional.

Aún las regiones que más aman la solidaridad, como sucede a Andalucía, van dándose cuenta de que los verdaderos separatistas son ellos: los que esparcen recelos con relación a pueblos vivos, como Cataluña o Vasconia, por el delito horrendo de querer regir por sí sus peculiares intereses. ¿Qué diríais de un individuo o de una familia o de un pueblo cualquiera, que afirmara su voluntad de vivir, de regir su patrimonio, de usar de su propia lengua, de dictar reglas privadas para el gobierno de su propio hogar y que afirmara al mismo tiempo su deseo de solidarizarse con los demás individuos, familias, ciudades o pueblos, manteniendo la unidad o la sociedad para los fines sociales, como la representación exterior, como los servicios y negocios que no sólo a unos de ellos, sino que a todos por igual afectan? ¿Ibais a ser tan dementes que llamaseis al individuo o pueblo que así obrara, egoísta, criminal o antisolidario? Pues esto hacen hoy los centralitas con las regiones que quieren desarrollar su propia vida fuera de la acción negadora de un Estado incapaz.

El Estado oligárquico las ataca, porque precisamente esas regiones quieren proceder a la reforma de su organización para hacer compatible la libertad y el derecho de todos y para estar representados todos dignamente.

Del mismo modo calumniaron y vejaron también, esos Poderes, a Portugal, y Portugal huyó fuera del seno de la familia hispana. Esto hicieron con la América del Sur y la América del Sur repugnó la solidaridad, sustrayéndose a la tiranía de la metrópoli; esto hicieron con Cuba y Cuba buscó apoyo contra España en la libre Norte América; esto quieren hacer ahora con las regiones que llaman separatistas; enconando con respecto a ellas, odios y diferencias afectivas, antecedentes del disgregamiento. A un individuo se le encierra en una prisión y, como pueda, de ella se escapa; a una familia, como sucede en nuestros municipios andaluces, se la persigue por el cacique, se le niegan los medios de vivir con justicia y dignidad y se alejará, como tantas se alejan, maldiciendo del municipio, de la manada de hombres cobardes que tales crímenes conscientes. Con este procedimiento se desintegrarán todas las nacionalidades vivas de Hispania. No podrán contener sus ansias de libertad la acción opresora de los poderes centrales, porque éstos ninguna esencia representan y los nacionalistas de todas las regiones van movidos por una fervorosa esencia de liberación, siendo impotentes las armas y los ejércitos todos ante la fuerza avasalladora, incontrastable, que expansiona los ideales de liberación oprimidos.

Andalucía quedará sola. Las demás nacionalidades van afirmándose y Andalucía se verá también en la necesidad de vivir por sí; es decir, de procurar su propia vida y progreso, si no quiere ser vilipendiada más que lo fuera hasta ahora.

Andaluces: Andalucía es una nacionalidad porque una común necesidad invita a todos sus hijos a luchar juntos por su común redención. Lo es también porque la Naturaleza y la historia hicieron de ella una distinción en el territorio hispánico. Lo es también porque, lo mismo en España que en el extranjero, se la señala como un territorio y un pueblo diferente. La degeneración de Andalucía será la de todos vosotros. Un pueblo abyecto y cobarde es un mero compuesto de individuos indignos y cobardes también.

Nosotros, por esto, estamos fundidos con aquella expresión de la Asamblea Regionalista de Ronda que proclamó a Andalucía como una realidad nacional, como una patria (patria es un grupo humano que siente las mismas necesidades y ha de trabajar por satisfacerlas en común), como una patria viva en nuestras conciencias.

Por eso también, queremos hacer efectiva la prescripción del artículo primero de la Constitución Andaluza, votada por la Asamblea Federalista de Antequera de 1883, que aspiró a constituir en Andalucía “una Democracia Soberana y Autónoma”, la cual subvenga exclusivamente a las necesidades desatendidas de este territorio y al progreso particular de sus habitantes.

Por eso nos hemos determinado a dirigir a los Poderes Centrales la siguiente petición:

Los que suscriben, interpretando las aspiraciones de los andaluces conscientes, los cuales no se encuentran representados por las Diputaciones y los Ayuntamientos andaluces, Municipios caciquistas, granjas de los oligarcas de Madrid, al Presidente del Consejo de Gobierno, con todo respeto, piden:

1º.- Que al reformar la Constitución española en sentido autonómico, no se prive de este Derecho a la Región Andaluza, a la cual deberá otorgársele una soberanía igual en la intensidad a la solicitada por la Mancomunidad catalana, en su mensaje último al Gobierno.

2º.- La facultad de constituirse en Democracia autónoma, ordenadamente, organizando sus Poderes legislativos, Ejecutivo y Judicial, siguiendo para ello la orientación sugerida por la constitución para Andalucía tomada en consideración por la Asamblea Federalista de Antequera de 1883 y por la Asamblea regionalista de Ronda de enero de 1918, en la forma que acuerde una Asamblea, convocada al efecto, de los Municipios andaluces, integrada por representantes elegidos por sufragio directo.

No se rechace por extemporánea esta petición, arguyendo que no está Andalucía capacitada para usar su libertad.

Este es el argumento que se usaba para defender la permanencia de la esclavitud individual, alegando que los esclavos no estaban capacitados para ser hombres libres.

No habiendo sido jamás Andalucía entregada a si misma desde la conquista y dominación cristiana que vino a absorber nuestros jugos vitales y a esterilizar nuestro genio creador, no puede decirse que sea Andalucía incapaz de regirse bajo las nuevas condiciones. Cuantas veces fue libre, creó nuestra Región las únicas maravillosas civilizaciones que existieron en España. En su último período de libertad, el Andalus salvó de la barbarie europea la cultura occidental e inspiró a Europa la civilización con que cuenta hoy en el mundo.

No se conteste que para conceder la autonomía a este Región, necesitaría tener primero conciencia de su personalidad. La personalidad de Andalucía, no obstante la negación que de ella hiciera la bárbara dominación, se destaca hoy más poderosamente que la de ninguna otra nacionalidad hispánica. Para tener conciencia o visión clara de su personalidad sólo necesita de soledad para sentirla, de facultades para liberarlas. Andalucía no es un pueblo de locos y de imbéciles incapacitados. Su incapacidad no es más que el yugo caciquil a la que la oligarquía de Madrid la somete, impidiéndole pensar en una capacidad que no habría de poder ejercer bajo el yugo del cacique que Madrid le impone.

La tiranía económica y política que se hubo de desarrollar desde la conquista de este pueblo, no puede parangonarse con la que pasó sobre pueblo alguno del mundo. Los andaluces oprimidos perdieron la esperanza de su libertad y aún se olvidaron de ella. Pero esto no quiere decir que, si llega el caso de ejercerla, no puedan demostrar los que después de tiranizados, vilipendiados fueron, que, si hubo un pueblo creador en España, este pueblo fue el de Andalucía, como lo patentiza su historia, enterrada por los dominadores y desenterrada hoy por muchos de sus hijos entusiastas, los cuales se sienten inspirado por la grandeza de la región.

3º.- La facultad de dicha Asamblea constituyente para poder conceder a los Municipios andaluces la autonomía más amplia.

No creemos a los Poderes Centrales hoy constituidos, capacitados para variar el régimen de organización general, por lo cual, en forma alternativa, para el caso de que así se entienda por el Gobierno, pedimos que éste, dándose cuenta de su situación y del peligro que para la futura federación hispánica supondría la concesión de autonomías singulares o la actitud de ciertas nacionalidades, quienes justamente habrán de tomar por si la libertad que se les niega, aconseje al Poder Regulador la convocatoria de Cortes Generales, en las cuales, representadas todas las regiones, puedan pactar la federación española.
Córdoba a 1 de enero de 1919.

Todos los andaluces deben adherirse a esta petición, bien dirigiéndose a los Poderes Centrales directamente, bien remitiéndonos su adhesión.

Cuando os inciten a luchar contra las regiones hermanas, luchad por la libertad de Andalucía.

Queremos libertad porque los Poderes Centrales jamás resolverán nuestros urgentes problemas.

Planteados y resultos los tenemos en nuestra Constitución de 1883.

Queremos resolver el problema del hambre en Andalucía, convirtiendo al jornalero en labrador y concluyendo con el latifundio y la barbarie de los terrenos por cultivar. Para esto, conforme a lo votado por la Asamblea Regionalista de Ronda, aspiramos a absorber en beneficio de la comunidad municipal el valor social del suelo, negando la propiedad privada de dicho valor; constituyendo con él la Hacienda natural del Procomún, asegurando la permanencia en la posesión privada de los cultivos, edificaciones y mejoras de los terrenos y librando de toda contribución o gravamen dichos cultivos, edificaciones o mejoras, así como toda manifestación del trabajo individual sobre las tierras.

Queremos que cada Municipio tenga la obligación de mantener un establecimiento de intermediación comercial de los artículos de consumo, el cual, sin perjuicio de las iniciativas privadas, vendrá a socializar así esta manifestación de la actividad, establecimientos que constituirán como cooperativas municipales de consumo.

Queremos que los Municipios exploten por sí empresas de todo orden, agrícola e industriales, sosteniendo granjas y montando fábricas y talleres, dejando libre la iniciativa individual para el que quiera emplearla en estos fines.

Por la municipalización del valor social del suelo y el establecimiento forzoso de cooperativas municipales de comercio y por la explotación de empresas y entidades agrícolas municipales vendríase a operar la socialización de todas las actividades, sin perjuicio de la iniciativa particular, que podría seguir desarrollando sus potencialidades. Imposible sería a un particular competir con una empresa municipal, por lo cual se operaría la socialización y quedaría al mismo tiempo libre la actividad particular y, por tanto, con incentivo para explorar los campos nuevos. Esta solución armoniza todas las creencias y es la verdadera orientación que es necesario seguir para resolver los que se consideraban insolubres problemas sociales, los cuales vendrían a quedar reducidos a problemas de administración.

Queremos excitar el nacimiento de la conciencia colectiva municipal y concluir con el ominoso caciquismo:
1º.- Por la libertad económica, que vendrá como consecuencia de la aplicación de las anteriores prescripciones.
2º.- Por el establecimiento del sistema de democracias puras suizo, consagrando el derecho de petición y las iniciativas de los vecinos: por la obligación general de todo Ayuntamiento andaluz de discutir los asuntos importantes del Municipios en lugares como plaza publica, con turnos de intervención y discusión para el pueblo.
3º.- Por la autonomía de cada pueblo o municipio, incluso para dictar, con sólo las anteriores limitaciones y el respeto a los derechos individuales, sus respectivas constituciones políticas y sus leyes electorales.

Queremos crear en cada cabeza de partido andaluz, escuelas prácticas de Artes, de Agricultura y de Ingeniería, en armonía con las necesidades de la Región.

Queremos dotar de absoluta autonomía a los Centros de Enseñanza; instrucción gratuita en todos sus grados y la enseñanza obligatoria impuesta son severas sanciones.

Queremos que el Estado Regional mantenga un ejército de maestro y profesores, con pensiones periódicas en el extranjero, los cuales sirvan las escuelas y Centros docentes de la Región, aportando a ellos los alientos civilizadores de Europa.

Queremos que el Estado Regional mantenga un ejército de médicos e higienistas, que cuiden de la salud de los necesitados y velen por la salubridad de los municipios y de la Región.

Queremos la reforma de los Códigos arcaicos españoles, amoldándolos al carácter andaluz y a la expansión de los espíritus libres.

Queremos dignificar a la mujer esclavizada pro un bárbaro Derecho que tuvo en Roma su inspiración y que repugna al genio humano y generoso de Andalucía, la cual, cuando fue libre, aún bajo el régimen musulmán, dotó a sus mujeres de consideraciones, libertad y respectos similares a los que hoy gozan en los países más progresivos del mundo.

Queremos reconocer conforme los artículos 14 y 15 de dicha Constitución, la independencia civil y social de la mujer. Toda subordinación que para ella establezcan las leyes quedará derogada desde la mayoría de edad.

Queremos la justicia gratuita y la derogación de las leyes procesales civiles actuales y su sustitución por el arbitraje obligatorio y el establecimiento de un cuerpo de Magistrados asesores, encargados de los Registros civiles de personas o cosas.

Queremos el establecimiento de los Poderes Legislativos, Ejecutivo y Judicial, conforme a lo prescrito en dicha Constitución, a saber:
Cámara legislativa compuesta de diputados de población y profesionales o de clase.
Ministros designados por el Parlamento.
Poder Judicial independiente, a cargo de un Tribunal Supremo.

Andaluces: Para esto queremos nuestra libertad; para hacer de Andalucía un pueblo como siempre fue; el más civilizado y feliz de Europa, el cuerpo de ejército más esforzado de los creadores de la civilización o de la vida.

Tercero: La Federación Hispánica.

Con ello ganará Andalucía e Hispania.

Amamos la hermandad con todas las nacionalidades peninsulares, incluso Portugal, que sólo formarán con las demás una potente supernación, cuando todas ellas sean libres dentro de la unidad; como lo son los Estados alemanes, dentro de la Federación alemana; como lo son los Estados americanos dentro de la Federación de los Estados Unidos de la América del Norte; o de los Cantonales suizos dentro de la libre Federación helvética. Libertad y Federación, para el fin progresivo de todos los pueblos del mundo. La consagración de este principio ha sido el alumbramiento gigantesco de la guerra mundial.

Ved que no puede existir unidad o solidaridad sin amor, ni amor sin respeto mutuo o libertad. Ved que la España uniformista nació muerta porque se fundó sobre la negación de los jugos vitales privativos de las nacionalidades hispanas, que constituyeron el alma potente de la España federada.

Desde entonces, desde hace cuatro siglos, la nacionalidad española fue una sombra de nacionalidad, flotando sobre un territorio inerte, inicuamente explotado por dinastías extranjeras, con la rapaz colaboración de caciques y de oligarcas.

Andaluces de todos los campos y partidos: Venid a esta labor, los hombres de ideas más opuestas, unidos por el ideal de una Andalucía grande y redimida.

Invocamos a todas las clases, principalmente a las obreras, que tienen la fuerza reformadora del Poder a la orden de su voluntad; a todas menos a una pseudo intelectualidad andaluza y española, de espíritu castrado y de alma cobarde, que abdicó el rango de clase dirigente y sólo sirve para entorpecer la ideación generosa y la valiente acción.

Y decimos a las clases acomodadas: Ved que en el orden político y social ofrecemos ordenadamente los avances de una fatal evolución. Ved que el hambre del pueblo ruge; que su organización está ya operada en casi todos los pueblos andaluces; que todos los obreros se encuentran ya asociados por la intensificación en estos últimos tiempos del hambre y de las nuevas auras de liberación. Si no os apresuráis a hacer justicia, llegará el día luctuoso en que se liberarán rencores en ineluctables venganzas.

Y decimos a los obreros: El último Congreso Socialista ha votado la defensa de las autonomías regionales y locales y del principio federativo.

La democracia trabajadora de Oriente, organiza la República federal rusa, constituida sobre la base de la libre federación de las regiones o nacionalidades, organizadas en soviets regionales y locales.

Sindicalistas: Venid a defender con la liberación de la Tierra el medio único que tenéis de ensayar su explotación por los sindicatos obreros y con los establecimientos de intermediación mercantil municipal, el medio único que también existe de explotar esta manifestación de la actividad humana en beneficio de todos, por lo que vendría a ser un Sindicato municipal.

Vengan los obreros, sobre todo los campesinos, a defender la aplicación del sagrado principio de tierra y libertad.

Nuestra voz convoca principalmente a los rudos pastores de las serranías para que vengan a formar el ejército liberador de Andalucía, con los famélicos de las campiñas acotadas.

Campesinos andaluces: Sois los conductores de la Andalucía pura en las ciudades se vino a mezclar su sangre con la de extraña gente. Vuestra historia es la historia de Andalucía. Vuestros padres, hicieron de esta triste patria nuestra un vergel delicioso, en donde los más deleitosos frutos estaban de balde; en donde todo el mundo sabía leer y escribir, presidido este vergel por la gloriosa ciudad desde donde os dirigimos nuestra voz: por Córdoba, la ciudad que condensó el espíritu andaluz, acumulándole en ochenta Universidades y Bibliotecas ingentes, como no existen en la España de hoy; prodigándolo generosamente a Europa, cuya civilización vino a iniciar. De aquí salió el espíritu que fundó las Universidades europeas. Aquí la civilización tuvo asilo inexpugnable, acosado por la barbarie medieval.

Y vino esta barbarie a dominar por fin a Andalucía. Y, entonces, los dominadores se repartieron en grandes porciones el suelo de la patria y expulsaron a nuestros padres, generosos y creadores, a las playas inhospitalarias del África hosca y redujeron a los que quedaron a abdicar su genio rebelde y creador, encerrándole como esclavos en esas ergástulas que llaman gañanías, en donde pena aún su martirio la Andalucía jornalera, la verdadera y triste Andalucía.

Los caciques territoriales y políticos, por medio de la desamortización, por medio de contribuciones, vinieron a completar la obra de arruinar al pequeño labrador que cultivaba intensamente sus tierras, creándose así, junto a los estados de los nobles, los modernos latifundios.

Mienten quienes digan que Andalucía ríe. La risa de Andalucía es la mueca del genio enloquecido por el martirio, debilitado por el hambre; de un genio que tuvo y tiene por fondo un optimismo creador; una santa alegría de vivir, caricaturizado hoy por una larga tragedia de miseria y sufrimiento.

Es cien veces más horrible que el llanto, la risa trágica de la degradación. Andalucía no ríe, llora. Llora al ver sus hijos, tambaleándose de hambre y de dolor, emprender el camino amargo que a la emigración conduce, buscando tierras que ella no puede darles, porque entre unos cuantos señores la esclavizaron; llora cuando percibe a sus niños jornaleros que atisban con ansia un pedazo de pan, consumida la niñez en las rudas faenas del campo; llora cuando contempla a sus mujeres jornaleras, implorar en los hogares desolados, guaridas de la miseria y de la muerte, en los tristes días de invierno, y a sus evocaciones no se responde con el alimento que la prostitución les dona por la mano de señoritos casineros, dueños de la tierra y herederos de los nobles haraganes; llora cuando les ve deformándose los cuerpos juveniles en bestiales faenas campesinas, impropias aún de hombres fuertes; llora cuando cuenta el noventa por ciento de su población esclavizada por el bárbaro latifundio; cuando en ese noventa por ciento de jornaleros, ella misma se contempla, humillada y hambrienta, en la sucia gañanía.

Dicen que los cantares andaluces son evocaciones a la muerte: ¿qué otro refugio que la deshonra y la muerte dejaron a esta diosa excelsa humillada, que se llama Andalucía?

Andalucía no ríe: llora. Los españoles no lo ven; los extranjeros sí. Campesinos andaluces: El escándalo de vuestra existencia miserable ha pasado la frontera y, pregonado por escritores extranjeros, es la vergüenza más trágica de España y de Andalucía. ¡Arriba los corazones! ¡No emigréis, combatid! La tierra de Andalucía es vuestra. ¡Recobrad la tierra que vino arrebataros la dura dominación! ¡Perezca la gañanía y tenga Andalucía un hogar riente y feliz en la granja limpia de los estudiosos campesinos! Sois vosotros los que habéis de redimiros. Vuestra redención es la de la patria nuestra. Organizaos al requerimiento de nuestra voz. No os constituyáis en banda desorganizada, sino en ejército regular.

Andaluces todos: La hora ha llegado de reanudar vuestra interrumpida historia. Andalucía es Bética que produjo para la humanidad los mejores hombres de ciencia y los emperadores más humanos y filósofos; es el Andalus que salvó la civilización del mundo, creada por la primitiva Andalucía. Sed dignos de la grandeza pasada.

Organizaos, y como los andaluces de 1835, por la Junta Regional de Andújar, imponed la reforma de los Poderes Centrales españoles; tomaos vuestra propia libertad; acordar las medidas de vuestra propia redención y sed el pueblo más eficiente en los Estados Unidos de España. Sea vuestro grito de combate y de victoria: ¡Por Andalucía, por España y la Humanidad!

Córdoba, 1 de enero de 1919.

Blas Infante.- Por el Centro Regionalista Andaluz de Jaén: Inocencio Fé, Emilio Alvárez, Juan García Jiménez, Manuel Rosi (Secretario). Por el Centro Regionalista Andaluz de Córdoba.- Dionisio Pastor, Eloy Vaquero, Francisco Azorín, Francisco Córdoba.