Universo Andalucista, blog plural y abierto dedicado a la confluencia de todas las tendencias que recoge el Andalucismo Político y Cultural, a lo largo de la historia de nuestro país, y en la actualidad, desea hacer pública una serie de inquietudes con respecto a la clara tendencia del nacionalismo andaluz hacia la autocomplacencia, en general, y del
Partido Andalucista (
PA) hacia la autodestrucción, en particular.
Hace ya tiempo que el escandaloso descenso en los resultados electorales viene siendo algo más que preocupante en el
PA, descenso que tiene unas causas muy claras y que ha sido estudiado e interpretado por la militancia y la dirección de la organización de una manera seria, pero visto está que no de la forma más acertada.
Después de varios casos de transfuguismo con respecto a algunos cargos públicos -el más escandaloso el acontecido en
Ronda, uno de los buques insignia del
PA hasta hace tan solo unos días-, todo hace presagiar que estos lamentables hechos van a continuar, y que serán aprovechados aún más si cabe política y mediáticamente tanto por el
PSOE como por la propia Junta de Andalucía, por lo que el replanteamiento político del
PA se hace necesario: o se decide continuar la misma deriva hasta convertirse en una organización para todo marginal -recordemos antecedentes incluso de más peso, como la antigua
UCD, que pasó de gobernar en todo el estado hasta desaparecer en prácticamente algo más de una legislatura-, o se decide de una vez por todas reconducir ideológicamente un proyecto que desde hace más de veinte años solo se dedica a crear políticos de profesión sin desdoble ideológico alguno.
Por supuesto, desde la modesta opinión de
Universo Andalucista, el camino debe ser la segunda opción. Esto implicaría, lo más seguro, resistir una de las denominadas "travesías del desierto" de las que peor se hayan podido pasar hasta el día de hoy -que no han sido pocas-, pero todo sacrificio es purga, y toda purga es auto-resumirse a lo principal, a la base, al origen. Ir abrazados a los jornaleros es ir abrazados a Andalucía, dijo
Blas Infante hace casi ochenta años, e ir abrazados a Andalucía es, hoy, retomar la cosmovisión infantiana de autonomía política hasta sus últimas consecuencias, y de búsqueda de la justicia social, aquella que le costó la vida al propio Padre de la Patria Andaluza y a otros tantos, además de exilio, cárcel y destierro administrativo.
El
Partido Andalucista, al dar lo que se puede denominar como un paso atrás en su último
XV Congreso, al volver a la negación de todo andalucismo fuera de sus filas, ha retrocedido no ya solo cinco años y se ha posicionado de nuevo igual que antes de su XI Congreso, sino que ha retrocedido más de cuarenta, cuando desde la
Alianza Socialista de Andalucía (
ASA), por las circunstancias concretas de entonces, ésta se veía sola a la hora de proclamar la buena nueva del Andalucismo Histórico. El
Partido Andalucista no es ya el único partido que se posiciona soberanamente por y para Andalucía, eso hay que tenerlo claro, pero también es innegable que cualquier proyecto que tenga al país de todos los andaluces y andaluzas en su enfoque último, debe contar con la historia y la significación del
Partido Andalucista.
Dicho esto, hay que dejar también claro que el giro que se debe tomar hoy es claramente un giro infantiano, de búsqueda de la unidad ante los embistes del centralismo más atroz de las últimas cuatro décadas, y del resurgir de una nueva derecha revestida de progresismo, que incluso poco veladamente propone la supresión de nuestro sistema autonómico, ese que tanto trabajo, sudor, e incluso sangre -la del joven malagueño
Manuel José García Caparrós-, le costó conseguir al Pueblo Trabajador Andaluz, iniciado con el
4-D de 1977.
En la encrucijada histórica en la que hoy nos encontramos, como Pueblo y como Clase, todo lo que no sea redefinición ideológica y claro alineamiento con los más desfavorecidos y con la causa de los pueblos, es suicidarse y dejarse ser fagotizado en ese amplio espectro del denominado "centro" en el que las siglas y los proyectos no cuentan, solo el ser "buenos administradores" de lo que Madrid o Bruselas quieran lanzarnos como limosna, igual que aquel famoso capítulo de la
Puerta de la Guiropa de Archidona fijado en nuestras conciencias por
don Blas, pero solo que a escala peninsular, continental y planetaria. Aunque las formas han cambiado en la sociedad de la tecnología y la (des)información, el fondo de la postración y de la sumisión de Andalucía sigue siendo, a rasgos estructurales, prácticamente el mismo.
Ese es el verdadero reto de nuestros tiempos, reto al que debemos acceder todos y todas las andaluzas de conciencia, independientemente de nuestra afiliación y militancia política o sindical. Pero debe ser realizado, sobre todo, por quienes ostentan cargos de responsabilidad pública y moral ante nuestro pueblo, pues por él han sido elegidos.
UNIVERSO ANDALUCISTAAndalucía, Junio de 2009