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Moción del Centro Andaluz de Sevilla, 1919
El Centro Regionalista Andaluz por la
autonomía regional
Moción presentada al Ayuntamiento
hispalense y a la Diputación Provincial
Excmo. Ayuntamiento: aunque la Junta de
Relación de todas las secciones del Centro Regionalista Andaluz se
dirige, con estas fechas, por manifiesto a todos los municipios,
representantes en Cortes, Diputaciones, entidades y asociaciones
políticas, culturales, agrarias y económicas, con los fines que se
dirán, esta sección local del mencionado Centro acude especialmente
a V.E. para someter a si consideración los hechos que siguen los
cuales fundamentan la petición que al final de este escrito se
deduce.
La hora de la liquidación de la
vieja España ha sonado ya.
Cataluña y Vasconia en el Congreso de
las Nacionalidades de Lausanne de 1916, presintiendo el triunfo del
espíritu de la nueva Era, consagrador de los fueros más naturales
de las nacionalidades más vivas, han hecho afirmación categórica
de sus respectivas distinciones nacionales ante el mundo entero. Su
afirmación reforzada dentro del territorio ibérico, por el clamor
de sus aspiraciones nacionalistas, han llegado a imponerse a los
gubernamentales de todos los campos políticos, que representan
efectivamente o que desde la oposición parlamentaria aspiran a
representar a ese Estado sin esencia nacional que se llama Estado
Español.
Después, en estos últimos días,
Galicia, Aragón, Valencia, Asturias, hasta Extremadura y aún
Castilla, claman por el reconocimiento de sus aspiraciones
autonómicas. Y todas ellas, menos la última, por medio de sus
organismos representativos u oficiales. Si Andalucía se ama a sí
misma y ama a la federación de las demás regiones, debe
apresurarse a hacer acto de afirmación y de presencia en este
concierto de voces de liberación. Por amor a sí misma, puesto que
ya no habrá una sola región dominante ni un sólo poder central,
sino varias regiones y poderes dominantes que pactarán entre sí lo
que a su interés convenga. Y el objeto de esos pactos serán los
restos pasivos de la España inerte. Todos los lugares del mundo
están ya colonizados por naciones poderosas.
Los pactos que entre sí celebraron los
poderes distintos han versado, en cuanto a la política colonial,
sobre el medio de colonizar su respectivo interés sobre lugares
bárbaros o sobre pueblos impotentes.
De modo que el resto de España fuerte
será el único gesto de contradicción que se ofrecerá a los
Poderes distintos de las nacionalidades de Iberia y esta Andalucía
de nuestros favores todos, la nación de historia más gloriosa y
eficiente, consumida por la tiranía secular que viniera a
inflinjirle el Poder coaligado de las nacionalidades del Centro y del
Norte, seguirá siendo la más explotada; seguirá siendo
(Andalucía) la cenicienta de esa familia explotadora que no tuvo
bastante en venir a asfixiar su genio heterodoxo con el humo de
hogueras y con la presión de martirios implacables, que no se
satisfizo con privarla de sus campos de verjeles para convertirlos en
eriales, lanzando a sus hijos a emigraciones dolorosas o los encerró
en las sucias gañanías, ergástulas miserables levantadas por su
espíritu feudalista, desconocido por nosotros, que vino a perdurar
en el moderno feudalismo territorial. Sino que llegó a
presentar a la nación más bella de la historia y de más
hermoso genio que en el mundo fueran, como la creadora de los vicios
que su propia degeneración fraguó, ofreciendo el genio nacional
andaluz, caricaturizado por una larga tragedia de miseria y dolor,
como bufón miserable de España y de Europa.
Pero aún por amor a la libre
federación que el espíritu afectivo de Andalucía ansiara siempre
con los demás pueblos, aunque nada bueno haya debido, hasta ahora, a
la Unión, los andaluces deben hacer ese acto de presencia y de
afirmación autonómica al que nos referimos al principio. La
igualdad ante la ley es la base de toda sociedad verdadera. Esto que
es una verdad inconclusa, con respecto a los individuos, lo es
también con relación a los pueblos. Cuando se ha pensado en
establecer una Sociedad de las Naciones, este pensamiento ha tenido
que apoyarse como base en la condición necesaria de que todos los
pueblos son iguales ante el Derecho y el Poder internacional.
Sin ese fundamento no se concibe la
Sociedad de Naciones.
En una sociedad de pueblos como Iberia,
en la cual hubiera regiones libres o dominantes con poderes políticos
privativos, ordenados a la defensa de su particular interés, y
regiones esclavas, sujetas a la decisión concertada de los Poderes
de todas las libres, se desarrollarían odios antisolidarios que
desgarran la sociedad de los individuos en dos clases de explotadores
y explotados.
Sólo la mutua libertad es base del
respeto mutuo. Y sólo ese respeto puede ser base de un recíproco
amor. Unicamente podrán existir ese amor y comprensión mutua, que
vendrían a traducirse en la conciencia supernacional de Iberia
federada, cuando la libertad de todas las regiones provea a cada una
de ellas de un Poder privativo, que desde su propio interés venga a
despuntar libremente con los demás Poderes regionales.
Por esto se impone la concesión de la
autonomía, en Cortes Constituyentes que a todas las regiones
reconociera igual derecho para convenir entre sí los términos del
pacto federativo.
He aquí pues, lo que pedimos al Excmo.
Ayuntamiento. Que se dirija a los poderes centrales representativos
de un Estado sin esencia, a fin de que conceda por decreto la
autonomía, lo haga también a la región andaluza en iguales
términos que a las demás de España; o en otro caso, que
convoque las Cortes Constituyentes con las finalidades dichas.
Creemos urgente esta medida. Habiendo
la conciencia del sentimiento español muerto en los hombres que
habitan en territorio ibérico, el proceso de desintegración habrá
de precipitarse, con peligro para la Federación. Andalucía
tendrá que sustentar privativas aspiraciones nacionalistas,
quiéranlo o no, por convergencia o exclusión, porque Andalucía
quedará sola.
Suplicamos a V.E. obre como este
escrito se demanda.
Sevilla, 29 de noviembre de 1918.
Por la Sección Local del Centro
Regionalista. La Junta Directiva.
Fuente: HIJANO DEL RÍO, Manuel y RUIZ
ROMERO, Manuel, ¡Andaluces levantaos!
Primer texto político a favor del autogobierno de Andalucía,
Ayuntamiento de Écija, 1997
Blas Infante es nombrado abogado del Ayuntamiento de Casares
-de-
Negociado Alcaldía
Número 131.
El Ayuntamiento de mi presidencia en sesión celebrada el día diez y seis del mes actual, acordó por unanimidad nombrarle á V. Abogado Defensor del mismo para que le represente en el asunto que tiene pendiente con D. Miguel Carmona Gutierres y Compañía dueño del Monte El Duque de este término sobre el ofrecimiento que tiene hecho al referido Ayuntamiento de 40.000 pesetas una vez que el camino vecinal Estepona-Gaucín ya construido llegará al sitio denominado Peñas Blancas del referido Monte.
Lo que en ejecución de dicho acuerdo participó á V. para su conocimiento y aceptación.
Atentamente le Saluda
Casares á 19 de marzo de 1.936
El Alcalde
José Trujillano
Señor Don Blas Infante Pérez Sevilla
Fuente: Repositorio Digital del Centro de Estudios Andaluces (Centra)
Imagen: Sello del Centro Andaluz de Casares (Fuente: VVAA, Casares en la memoria, Casares, Editorial Atrapasueños, 2011)
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AVISO, por Enrique Iniesta
Guión mecanografiado de una charla de Enrique Iniesta para jaleo!!! en el Ateneo Tierra y Libertad de Sevilla en febrero de 2008:

Todo partido nacionalista pretende representar a la vez a todo el pueblo. Una pasión inútil siempre. Pero cuando la sociedad acusa el conflicto inevitable entre sus clases y entre las soluciones propuestas, el objetivo, cada patria, es compartido por adversarios y los factores fracasan en la búsqueda.
Infante intentó con la “Junta Liberalista” resolver a favor del intento común –el bien andaluz- por medio de lo que llamó “la doble militancia”. Intentaba armonizar dos lealtades. En casos contradictorios por su naturaleza o por la disciplina impuesta desde uno de los polos decisorios, vencía la lealtad más sentida o más exigible. Los datos enfrentados de tipo social, religioso, económico, decisiones entre proteccionismo o liberalismo comercial, tensaban constantemente la conciencia liberalista –andalucista- del que pertenecía simultáneamente a un partido.
La práctica mostró que en la vida política diaria esa militancia dividida y tan contradictoria era llevadera con más o menos problema, pero resultaba impracticable organizar cualquier opción electoral a partir de la Junta Liberalista con su duplicidad militante. Venía a concitar las dificultades de los “frentes populares” y las derivadas de las llamadas “plataformas” entre provenientes de políticas activas. El heredero de Infante, el Andalucismo de hoy, sufre otro tanto para que las reclamaciones andaluzas sigan sonando. El mismo Infante aguantó en su carne esta contradicción cuando cinco andalucistas a la vez de cierto partido, le negaron su ayuda en propia defensa al ser acusado de conspiración en las Cortes del 31. Lo cuenta en su libro sobre el llamado “complot de Tablada”. El andalucismo intentaba la unidad impracticable entre gente muy aislada y creativa en las esquinas de más de 80.000 kms. cuadrados sin comunicación, enfrentados socialmente y hasta 61 ciudades de 20.000 habitantes… Las magnitudes dificultan los propósitos.
¿Hoy? Los datos económico-sociales, proporcionalmente persisten. Andalucía es la penúltima región española en el Índice de Bienestar Social y, también, es máximo su españolismo. No debiera permitirse que la emoción ingenua del patriota crédulo facilitara el timo. (Madrid nos tiene calados).
Un recuento honrado serio de la Historia atestigua que los años dorados de España siempre coincidían con la libertad de las Españas. El Rey San Fernando lo era de 8 reinos, los Católicos de 19, Carlos I de 35 y 20 lenguas, Carlos III de 33 y un “etcétera” (“Hispaniarum et Indiarum Rex”), Carlos IV fue Rey de 24 reinos, su hijo Fernando de 22, Isabel II alternaba su título de “Hispaniarum et Indiarum Regina” y “Reina de España”, la I República se constituía de una “nación” (“España”) y 17 “estados” (sic). El primer “Rey de España”, titulado así constitucionalmente, lo fue Alfonso XII. En su primer viaje real fuera de Madrid, el 30 de septiembre de 1978, p. 7 de “El Adelantado de Segovia”, Don Juan Carlos se tituló a sí mismo “Rey de Valencia”. “Rey de Sevilla” fue llamado por el alcalde Rojas Marcos cuando el Rey inauguró la “Expo”, en el 92.
Si los hombres magníficos que tanto cedieron el la Transición, son mal heredados por esta falta de inteligencia entre los actuales líderes y la ausencia de generosidad con todos los demás, pueden Andalucía y España disolverse como un azucarillo.
Ninguno de los enfrentamientos estatutarios actuales puede ser visto como heredero de aquello que mató a nuestros abuelos hace setenta años. Esto es otra esperanza. Los nuevos son nuevos. Como los tiempos y los sueños. Con sus viejos odios remontados y muy tristes revanchas, los viejos al rincón mejor de nuestras casas.
Enrique Iniesta Coullaut-V.
(Nota: lo marcado en rojo representa las correcciones manuscritas que Iniesta hizo sobre el papel en el mismo color)
La Cámara de Inquilinos y Blas Infante
No preocuparos por encontrar solución al problema de la vivienda, torturando la Naturaleza, como diría Bacón, al intentar (x) (2) apurar, para plantear la cuestión, todas las formas o maneras de combinar sus distintos factores.
Fórmulas justas y prácticas de salvación, existen; e investigadas, han sido por los hombres de buena voluntad; desde aquellas que vienen a contradecir radicalmente, los fueros privilegiarios de los actuales intereses gobernantes de la Sociedad, hasta las que llegan a suplicar una transacción o a implorar una limosna de justicia de los fueros excluyentes atribuidos por la fuerza del Estado, (x) a aquellos intereses, que del Estado hicieron una simple arma de su particular defensa.
Fórmulas de solución, existen: Lo que falta es un Poder Social que quiera aplicar esas fórmulas; o una firme voluntad revolucionaria que a romper venga en un solo acto de santa rebeldía, la clave de ese Poder, obstáculo y no medio de realizar los fines sociales; lo que sobra es resignación o miedo, en vosotros, los oprimidos; cobardes vacíos de un palpitante ambiente ideal, en donde, apenas surgida, toda noble idea de redención, se ahoga.
| Pintada en el barrio del Pumarejo, donde la Cámara de Inquilinos de Sevilla, fundada por Pedro Vallina, llevó a cabo numerosas actividades. |
Fórmulas, existen; y, contrastadas por la experiencia; y sancionadas por la justicia natural; y comprobadas por la medida de la universal convivencia económica. ¿Qué adelantaríais, con elaborar en esta reunión, otro proyecto más; otra petición más, que exponer en la acostumbrada solicitud, a los poderes centrales o municipales? Nada. Absolutamente, nada.
Recordad el folleto publicado sobre esta cuestión por la Sección Sevillana de la Liga Georgista, recogiendo la información, abierta a su instancia en el Ayuntamiento. Hasta una evaluación del valor social del Suelo urbanizable de Sevilla, llegó a hacer por su cuenta, supliendo deficiencias de esa Oficina Municipal, la Entidad citada; Estudiad los innúmeros manifiestos publicados por el Centro Andaluz, acerca del problema de la habitación; las conclusiones de la Asamblea Ciudadana, convocada por dicho Centro; las intervenciones del mismo en el Ateneo de esa ciudad con ocasión de la Memoria de Reformas de Sevilla, presentada por el señor Conde de Colombí; y hasta con motivo de la frivolidad de unos juegos florales; Examinad(x) el proyecto de ensanche ciudadano, compuesto por el Concejal andalucista señor Ochoa, con la colaboración de ingenieros eminentes, no obstante lo cual, fue acogido con burlas y sarcasmos por vuestros munícipes en el Ayuntamiento; considerad, últimamente, los planes defendidos por el ingeniero señor Carrión, combinados a instancias de esa Liga de Inquilinos; y veréis que es rigurosamente cierto; que todos los antecedentes de esa pavorosa cuestión han sido recogidos ya y estudiados minuciosamente; y alternados en todas las formas imaginables, para plantear cada vez el problema de un modo diferente; y producir la menor alarma posible en los Intereses imperantes; y para alcanzar las soluciones, de modos legalmente simplistas; excusando la (x) complicación de trámites legislativos.
| "El problema de la vivienda", Asociación de Inquilinos de Córdoba, Andalucía, nº 139, Año IV, 7 de mayo de 1919, pág. 10 |
Ya lo habéis visto, vosotros; asociados a la Cámara de Inquilinos de Sevilla. Los más altos representantes de los Poderes del Estado Español, os vienen a contestar con un silencio despectivo. Los fingidos mandatarios de vuestra ciudad, animados por la inspiración que del Centro, les llega, os responden más despectivamente, aún; porque a la indiferencia ante vuestros anhelos, agregan el escarnio de dilapidar los millones de vuestros empréstitos, regalando millones a los Banqueros comisionistas; gastando seis millones en un Hotel suntuoso (3) que a los sevillanos, sin casa insulta; (x) invirtiendo millones y más millones en satisfacer las codicias de los propietarios, para derribar casas en un bárbaro ensanche interior, que contradice nuestra tradicional estética (x) ciudadana, y que reduce el número de las casas habitables, en tanto agonizáis amontonados en los corrales de vecindad o en los infectos aduares, establos que os disputáis, sin embargo, por venir a morar, en los ruedos de la Urbe.
Y, es que esos poderes, no pueden responderos de otro modo. Porqué el Estado español no es la expresión jurídica de una forma social; porqué sus poderes no son poderes sociales; sino poderes representativos de los fueros de una clase dictadora. La Clase plutocrático burguesa, que ejerce la dictadura, siendo el Estado nada más que un arma terrible de la conservación y del fomento(x) de su interés, procurando por todos, por todos los partidos (x) que nutren sus planas mayores con profesionales de la política; o lo que es igual, con siervos indignos que se remontan primero sobre las espaldas del pueblo, para ofrecer desde estos pedestales sus servicios, que son traiciones, a la Plutocracia.
Por esta razón, y en estas condiciones, todos cuantos intentos se realicen para afirmar en el ánimo del pueblo, una esperanza en soluciones más o menos radicales, provenientes de la acción tuitiva de los Poderes actualmente constituidos, es restar inútilmente energías a su descontento expectante, a su voluntad revolucionaria; la única que puede venir a resolver indirectamente, estos hondos problemas que amenazan exprimir la vida de los pueblos; es venir a retardar la solución; es sustraer adeptos a la dignificación y a la Vida.
Por consiguiente, yo os exhorto a que permanezcáis (x) en vuestras organizaciones; a que las fortalezcáis, cada vez más; sobre todo a esa hermosa Cámara de Inquilinos, creada por la inspiración altruista de un eximio hombre apostólico (4); pero os conmino también a que (x) entre las genas reguladoras de vuestro futuro desenvolvimiento, no aparezca la esperanza en los regímenes actuales; sino que a una total desesperanza en ellos responda (x) un propósito firme de sustituirlos. por los medios adecuados
Y, ahora, para concluir; permitidme un desahogo. Yo quisiera que esa voluntad revolucionaria, fuese, en vosotros, voluntad fecunda; o, lo que es igual firme y ordenada voluntad, constructiva o restauradora. Y, para mejor indicaros mi propósito, permitidme una sencilla y breve historia, que ahora viene a cuento.
Era el tiempo en que (x) la Barbarie Medioeval, habíase enseñoreado de Europa. La cultura y el amor, pisoteados y desgarrados, por los caballos y las espadas de los cristianos en el resto del mundo, en Andalucía encontraron un paradisíaco asilo, inexpugnable y riente. Entonces, Andalucía, era libre. Y, el libre pueblo andaluz, brindó entonces, al mundo, una original civilización portentosa que salvó la idealidad, realizando como dice un poeta de (x) aquellos tiempos el milagro de “hacer salir el sol por Occidente” y determinando para la Humanidad, la Gloria del Renacimiento. No se sabe qué admirar más en aquella civilización, cuya historia, sabios extranjeros desenterraron. Si la general cultura, o el florecimiento espléndido de las ciencias y de las artes, o los regímenes (x) superiores en espíritu de tolerancia y de justicia a los de (x) épocas más avanzadas (x) aún que estas en las cuales nos debatimos durante el Presente.
Pero llegaron también a aquí, adviniendo desde el Centro y el (x) Norte de Iberia, los caballos y las espadas feudalistas, y conquistada fue Córdoba, la Atenas de Occidente; y Sevilla la Ciudad música y Poeta, que según Ben Said, el gran poeta sevillano del Siglo XII, era tan linda que el Señor en ella, se allanaba a perdonar los mayores pecados… Aquellos caballos y aquellas lanzas conquistadores, destructores de un pueblo feliz que no para la guerra, sino que para el amor alentaba, paladín fecundo de la paz, de la dicha y del progreso humanos, eran conducidos por ese Rey Guerrero, a quien vuestro Ayuntamiento, ha erigido un monumento reciente (5), gastando para ello, cerca de medio millón, en destruir una de las más bellas plazas andaluzas, con que Sevilla, se engalanaba. Desde entonces los vergeles fueron asolados, las vegas feraces convertidas en malezas, las bibliotecas cerradas; los libros, más tarde(x); y los sabios, quemados en la Plaza pública; y la Andalucía nuestra espantada, por boca de el Rondí, lloró, para siempre, la pérdida de su dicha y su duro sometimiento a una extraña inspiración; agolpándose desde entonces los andaluces hambrientos en torno de los campos acotados, convertidos en desiertos abrasados por el Sol; y alrededor de las tristes ruinas de los bellos palacios destruidos…
Ahora bien; por qué no ha de volver a ser, engrandecida y superada por un moderno sentido, la vida dichosa que ya pasó?
Yo tengo fe absoluta en el despertar de las energías originales del Genio andaluz. Yo creo que este Genio, siempre optimista y creador, volverá a encantar al Mundo con el espectáculo de sus maravillosas civilizaciones, en cuanto sacuda su marasmo; su servidumbre a inspiraciones extrañas; en cuanto se sienta y se crea libre. Yo tengo la firme convicción de que al recobrar el sentido de su vida histórica, vendrá a fraguar, como otras veces, regímenes sociales, originales, fraternos e igualitarios; tipos de organización social, que como en otras eras aconteció, ahora vendrían a afirmar, en el Occidente que (x) briega (x) en temibles luchas, por crear Instituciones (x) sociales, más humanas que las que agonizan, un modelo de redención.
Por esto, andaluces, concluyo pidiéndoos, un recuerdo para la vida dichos que por la vida libre de vuestros antepasados fue; un anhelo de renovación, para esa misma vida que engrandecida será; y un pensamiento; nada más que un pensamiento explorador de vuestra voluntad revolucionaria, por la libertad de este pueblo; (x) aún preterido; aún despreciado por el atavismo conquistador, que en (x) bufón medioeval lo vino a convertir; aún sometido a su larga prueba de ominosos infortunios, que para presidir su vida, ahuyentaron la Gracia y llamaron a la Muerte.
(1) Lo marcado en cursiva representa manuscrito original.
(2) Lo marcado como (x) representa una tachadura en el original.
(3) Sin duda se refiere al Hotel Alfonso XIII, que posteriormente, durante la II república, será rotulado como Andalucía Palace.
(4) El fundador de la Cámara de Inquilinos de Sevilla fue Pedro Vallina
(5) El monumento a Fernando III aún se encontraba en obras, siendo inaugurado en agosto de 1924.
Fuente: Fundación Centra
Anteproyecto de Estatuto de Andalucía del PTE
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La Mano Negra: Otro 4-D
Supuesto reglamento de la “Sociedad de Pobres, contra sus ladrones y verdugos, Andalucía”, que se presentó en el juicio-farsa contra los jornaleros enjuiciados por su hipotética pertenencia a La Mano Negra, iniciado en Jerez de la Frontera el 4 de diciembre de 1882:REGLAMENTO
Considerando que todo cuanto existe y aprovecha para el bienestar y goces de los hombres ha sido creado por la fecunda actividad de los trabajadores:
Que por efecto de la absurda y criminal organización de la sociedad presente, los trabajadores lo producen todo, y los ricos holgazanes se lo quedan entre sus uñas:
Que por esa causa, ellos se aseguran el imperio eterno sobre los pobres, dentro de cualquier forma de gobierno que sea:
Que debido a esto, todos los partidos políticos tiemblan ante la idea de que pueden ser atacados en su base las instituciones que tales monstruosidades defienden:
Que no sería fácil atacar vigorosamente, como es necesario, a ese gran mal, mientras no se destierren de los nobles pechos de los rudos cuanto leales trabajadores, las falsas ideas de respeto a la propiedad y perdón a las ofensas:
Que la propiedad adquirida por la explotación del trabajo ajeno, aunque sea adquirida por la renta o el interés, es de las que deben considerarse como mal adquirida, por no haber otra legítima que la obtenida absolutamente por el trabajo productivo, y como tal directo, personal y útil:

Por estas razones, y en vista de que todas las leyes están hechas en provecho de sus privilegios y en contra de nuestros derechos,
Declaramos a los ricos fuera del derecho de gentes y declaramos que para combatirlos como se merecen y es necesario, aceptamos todos los medios que mejor conduzcan al fin, incluso el hierro, el fuego y aun la calumnia.
Declaramos querer ser los vengadores de nuestros hermanos, y para este objeto, y aclarar el día de la gran revolución popular, se fundó en España esta asociación que trabajará de acuerdo con las del mismo carácter y tendencias de todos los países.
Artículo 1º. La existencia de esta asociación será eminentemente secreta. El individuo que, bien sea por debilidad, ligereza, exceso de confianza, o mala fe, revele alguna cosa referente a la misma, o que pueda dar a comprender que pertenece a ella, recibirá inmediatamente el castigo correspondiente, que podrá ser suspensión temporal por tiempo limitado, o muerte violenta, según se estime la gravedad del caso o de la revelación.
Artículo 2º. El cumplimiento de los deberes y la ejecución de los trabajos que a cada uno de sus miembros se le confíen será obligatorio, sin ningún género de excusa, a excepción del que se halle imposibilitado en la cama por falta de salud, y en este caso remitirá por conducto de su proponente y por escrito, la causa de su imposibilidad, acompañando de las señas de su domicilio a La Mano Negra, que ésta acudirá inmediatamente en su auxilio y ayuda.
Al tratar de evadirse del cumplimiento de algunos de los deberes que se confíen, por algún otro objeto, será considerado como traidor.
Artículo 3º. Todos los miembros de esta asociación están obligados a ocultar sus simpatías por ellos, quedando su buen nombre y la reputación que habrá de adquirir, confiados a los actos que ha de realizar.
Artículo 4º. Los que pertenezcan a esta asociación deberán ser constantes en su profesión u oficio respectivo, y procurarán hacer entender a toda su familia y amigos que han adquirido la costumbre de economizar, a fin de que no pueda extrañar a nadie que tenga recursos de qué vivir, cuando por servicios prestados a la asociación u otra razón tengan que abandonar su trabajo.
Artículo 5º. Todos los miembros de esta asociación recibirán un subsidio cuando presten a ella servicios, en relación con ellos; pero ninguno podrá decir, bajo ningún pretexto, la cantidad que reciba. El que falte a éste como a cualquier otro de los deberes, será severamente castigado.
Artículo 6º. Para formar parte de esta asociación, deberá adquirir este derecho por medio de un servicio que ha de prestar, y el cual será indicado por la persona encargada de presentarlo.
Artículo 7º. Cuando algún asociado crea hasta encontrar entre sus amigos alguno que juzgue a propósito para formar parte de la Asociación, lo hará presente a la misma por el conducto indicado en el artículo 2, sin decirle a él ninguna palabra, y en ella se acordará la manera de iniciarlo.
Artículo 9º. El que dejare de cumplir con su deber
Fuente: MADRID, Juan, La Mano Negra. Caciques y señoritos contra los anarquistas, Madrid, Ediciones Temas de Hoy, 1998
Gráfico que refleja el costoso trabajo de reorganizar el asociacionismo obrero tras los sucesos de La Mano Negra, y que ya enlaza con las primeras huelgas agrarias de principios del siglo XX.Fuente: "Asociaciones obreras en Andalucía a comienzos del siglo XX", Amalia Castillo Noguera, Pilar Fuertes de Estefi, Rafael Maldonado Majada, en Actas del I Congreso de Andalucismo Histórico, Fundación Blas Infante, Jerez de la Frontera, 1985
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Manifiesto de la Asamblea de Alcaldes, Concejales y Diputados del PAU
Convenio PA-ANA
Convenio de colaboración entre el Partido Andalucista (PA) y Asamblea Nacional de Andalucía (ANA) para las elecciones municipales de 2007 y andaluzas de 2008:
Promotora Nacional por un Sindicato Nacionalista de Clase Andaluz
Un antiguo militante del PTA y la CSUT nos remite el siguiente documento:






Alrededor de 1982-1983, disuelto ya el PAU-PTA, representantes del Sindicato Unitario (SU), del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), del Sindicato Andaluz (SA), del Partido Socialista de Andalucía (PSA), y del primer Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), mantuvieron varias reuniones cuyo resultado fue la edición de este documento.
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Alrededor de 1982-1983, disuelto ya el PAU-PTA, representantes del Sindicato Unitario (SU), del Sindicato de Obreros del Campo (SOC), del Sindicato Andaluz (SA), del Partido Socialista de Andalucía (PSA), y del primer Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), mantuvieron varias reuniones cuyo resultado fue la edición de este documento.
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Las JLA y el Impuesto Único
APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES ANTES CITADOS QUE LAS JUNTAS LIBERALISTAS DE ANDALUCÍA HACEN SUYOS (1):
El Impuesto Único no es una contribución sobre la tierra, sino sobre su valor. Así es que no gravará toda la tierra, sino sólo la que tenga valor y aún en ésta no recaería en proporción del uso a que esté destinada sino en proporción de ese valor. Por consiguiente, no es impuesto sobre el uso o las mejoras de la tierra, sino sobre la mera propiedad y tomará todo lo que recibe el propietario en concepto de amo, dejando íntegro a su favor lo que recibe en concepto de usador de la tierra.

Al evaluar el territorio para la implantación del Impuesto Único se deducirá del valor de cada finca todo el valor creado por el uso individual, así como toda mejora debida al capital, y el único valor que figurará será el valor de la tierra desnuda de mejoras, o sea el valor adquirido por su situación, obras públicas, urbanización, etcétera, etc. De este modo el labrador no tendrá que pagar más contribución que el especulador que conserva una parecida una parecida tierra baldía, ni el hombre que construye un costoso edificio en un solar pagaría más contribución que el especulador que conserva vacante un parecido solar.
En una palabra, el Impuesto Único obligaría a pagar la misma contribución por tener tierras vacantes que por tenerlas en el uso más productivo.
Por consiguiente el efecto del Impuesto Único sería:
1.º- Trasladar el peso de la contribución de los distritos rurales donde la tierra desnuda de mejoras apenas tiene valor, a las villas y ciudades donde la tierra desnuda de mejoras alcanza un valor de cientos de miles de pesetas por hectárea.
2.º- Abolir la variedad de impuestos y acabar con la caterva de inspectores, comisionados y recaudadores de impuestos, simplificando la administración y reduciendo su coste.
3.º- Abolir las multas y castigos que hoy se imponen a todo el que mejora un campo, edifica una casa, instala una máquina o se ocupa de cualquier modo en producir riqueza y emplear trabajo.
4.º- Dejar a todos en libertad de aplicar trabajo o gastar capital en la producción o tráfico sin ninguna clase de multas ni restricciones, con lo que cada cual recogería el producto íntegro de su trabajo, sea manual o intelectual.
Finalmente, al tomar para el uso público todo el valor que adquiere la tierra por el crecimiento y progreso de la comunidad sería imposible seguir conservando tierra fuera de uso y únicamente aprovecharía su propiedad al que la usara. Así se acabaría para siempre para los especuladores y monopolistas el secuestro de las ocasiones naturales (tales como tierra con valor), el mantenerlas vacantes o a medio uso.
Con esto queda abierto al trabajo todo el campo de empleos que la tierra está ofreciendo al hombre.
Emilio Lemos, 10 de Agosto de 1931
(1- En referencia al Manifiesto Andalucista)
Fuente: LEMOS ORTEGRA, Emilio, Artículos. El camino hacia la libertad, Colección “Nuevo Epistolario Bético”, Fundación Blas Infante, Jerez de la Frontera, 1986
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Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza
Fuentes:-Pueblo Andaluz. Vocero de la Junta Liberalista de Andalucía, 20/Junio/1931
-La Casa de Blas Infante de Coria del Río, Alberto Egea Fernández-Montesinos (Coordinador), Centro de Estudios Andaluces, Consejería de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Sevilla, 2004
Imagen: Nuevo Mundo, Madrid, 19 de Junio de 1931
Enlace relacionado: Organigrama del Andalucismo desde Blas Infante
Asamblea de Córdoba de 1919
"La Asamblea de los núcleos regionalistas andaluces convocada en esta ciudad, ha investigado mediante prolijo estudio la fórmula orientadora del problema agrario que debe fundir en una sola aspiración y el esfuerzo de todos los andaluces ante las circunstancias presentes de fatigoso tránsito entre un estado social arcaico e injusto y otro nuevo que al mundo entero adviene.
La asamblea ha votado la siguiente conclusión confirmatoria de la orientación adoptada por la Asamblea Regionalista de Ronda de 1918, en consideración a la resolución del problema agrario, orientación inspirada en la necesidad de socializar el suelo andaluz, convirtiendo las tierras en patrimonio del procomún municipal: Dirigir al Gobierno español petición relativa a las necesidades de que los poderes públicos nacionales adopten una determinación en tal sentido, articulando nuestra aspiración en un proyecto de bases gacetables inmediatamente.
En cumplimiento de tal acuerdo, se ha remitido a los representantes de ese Poder, el documento que se transcribe a continuación:
AL GOBIERNO DE LA NACIÓN ESPAÑOLA
Afirmando la existencia indubitable de la personalidad andaluza y el derecho indiscutible a regirse por sí misma con absoluta libertad, sin perjuicio de los fines federativos, la Asamblea Andalucista ha dedicado, no obstante, con toda preferencia, al estudio del gran problema vital de todos los tiempos, desde la conquista de nuestra nacionalidad por la acción de las demás nacionalidades que a España integran y ha procurado investigar las causas verdaderas de la existencia de este problema, encontrando en ellas los elementos necesarios para plantearla con toda exactitud y precisión; así como para hallar las fórmulas necesarias que expresen una solución demandada urgentemente por la justicia, y además, por la realidad social andaluza.
Hase tenido hasta ahora en España por criterio gubernamental y por soluciones gubernamentales, únicamente aquellas que se inspiran en un respeto fanático e intolerante al interés creado de las clases plutócratas, y no en la conservación y perfeccionamiento de la colectividad sometida a la tutela del poder público; de aquí que en España, los hechos colectivos háyanse adelantados siempre a la previsión gubernamental, la cual ante todo consideró la intangibilidad privilegiada de aquel interés; siendo por esto, milagroso que la existencia de un hecho fortuito de esa índole, no haya dado al traste con la existencia de la sociedad española.
Nosotros y el resto de España, no debemos consentir y nos hallamos dispuestos a no tolerarlo, el que, por ejemplo, el respeto absoluto a ciento o quinientos latifundistas que ejercen un derecho de propiedad absurdo sobre las tierras de esta Región, determine el perecimiento de la colectividad andaluza y española. Por esto pedimos que el Gobierno español, inspirándose en el ejemplo últimamente ofrecido por Rumanía, nación que tantas analogías ofrece con Irlanda y Andalucía en este orden de la distribución de las tierras, evite la revolución sangrienta y abra cauces evolutivos a la Revolución pacífica.
Considerando:
Considerando:
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| Blas Infante y su madre, Ginesa Pérez de Vargas y Romo |
I- Que el problema base de Andalucía es el de las tierras. Repartidas en grandes proporciones durante la conquista entre los nobles que ayudaron a los reyes españoles; consumado por la desamortización el despojo de los terrenos que pertenecían al Municipio como caudal de propios, y, por último, protegido el gran propietario territorial por el cacique político, que premió su ayuda en las elecciones con bajas de contribución, las cuales se tradujeron en aumento de los líquidos imponibles de los pequeños terratenientes, imposibilitados de conservar sus tierras, operose la gran concentración de la propiedad territorial andaluza en manos de muy pocos señores, y la conversión del labrador andaluz en jornalero campesino, el cual constituye el ochenta por ciento de la población andaluza, y cuyas miserias horribles le han determinado en situación especial de opresión, más acentuada que la de ningún otro trabajador del mundo, hasta el punto de que lo mismo el Instituto de reformas sociales, que no pocos escritores extranjeros, lo han reconocido y proclamado así, para vergüenza de España y de Andalucía.
De la acumulación de la propiedad territorial, el Gobierno puede tener noticias concretas, pidiendo a los amillaramientos o a las oficinas de cada término municipal, nota de la extensión de los respectivos términos municipales y de las fincas de mayor cabida que dentro de los mismos se encuentran, y hallará, en vista de esos datos, lo que considerando los mismos, hemos encontrado nosotros; esto es: latifundios tan extremos como Partidos judiciales y pueblos enteros, con casas y tierras en poder de uno o varios señores.
II- La Asamblea Regionalista , previo estudio detenido de todos los términos del problema, sólo encuentra como posible encauzadora por vías legales la siguiente solución: Los poderes públicos españoles promulgarán antes de la época de recolección de las cosechas en Andalucía, una ley inspirada en las bases que a continuación se expresan:
1.ª-Se decreta la expropiación del valor social de las tierras pertenecientes a Andalucía.
La propiedad de los respectivos términos municipales, será atribuida al municipio como terrenos del procomún.
2.ª-La valoración de las tierras y de sus mejoras, distintamente, se llevará a cabo en cada municipio por peritos tasadores que designe el pueblo, directamente elegidos por sufragio, con la intervención del propietario, siguiéndose para dirimir diferencia un criterio análogo al que traduce la actual ley de expropiación por causa de utilidad pública.
3.ª-Los propietarios de predios que se encuentren en poder de causahabientes hereditarios de aquellos que los adquirieron por la conquista o la desamortización, no tendrán derecho a indemnización alguna, en cuanto a los terrenos que posean sin mejoras debidas al trabajo humano.
Las mejoras, cultivos, arbolados, edificaciones, etc., que contuviesen los predios de tal procedencia quedarán en poder de sus actuales propietarios, así como la posesión privada de las tierras que contengan dichas mejoras, sin perjuicio de pagar al Municipio la renta económica o valor social anual, correspondiente al suelo expropiado, a favor de la colectividad municipal.
Los propietarios de predios que se encuentren en su poder por cualquier otro título legítimo, quedarán asimismo en propiedad de los cultivos arbolados, edificaciones o mejoras de cualquier índole que sus terrenos contuviesen y en posesión privada de dichos terrenos, siendo además indemnizados por el valor social de sus tierras, conforme a la base que sigue.
4.ª-Los propietarios que deban ser indemnizados a tenor de lo prescrito en la base anterior, lo serán con títulos emitidos por un organismo regional que al efecto se cree, los cuales títulos serán representativos de una deuda pública regional, garantizada por el Estado Español.
Los municipios andaluces contribuirán al pago de esta deuda, proporción a la cuantía de la renta que hubieren de percibir sobre las tierras, conforme a este decreto de expropiación.
La deuda se amortizará por sorteo de los títulos en el plazo que al efecto se designe.
5ª.-Se constituirán forzosamente en cada Municipio andaluz, Sindicatos de jornaleros campesinos, asesorados por técnicos oficiales y con reglamentación adecuada a evitar discordias entre sus componentes, a los cuales Sindicatos se entregarán para su distribución o explotación, todas las tierras no mejoradas que se encuentren en poder de causabientes hereditarios de los propietarios que lo fueran por la desamortización y la conquista.
Córdoba, 24 de marzo de 1919.
Blas Infante, Presidente de la Asamblea , Francisco Córdoba Fuentes y José Morón Rubio, Secretarios.
Eloy Vaquero, Francisco Azorín, José Guerra Lozano, Berbardo Garrido, Emilio Urbano, Pablo Troyano, Enrique Suárez y Manuel Cáceres, Concejales de la minoría regionalista-republicana del Ayuntamiento de Córdoba.
Dionisio Pastor, Presidente del Centro Andaluz de Córdoba; Eugenio García Nielfa, Director de la Revista ANDALUCÍA.
Manuel García Bernal, Francisco Pineda, Antonio Gil Muñiz, Ramón Carreras, Francisco Salinas, Alonso del Rosal, Rafael Bernier, José Millán, Pascual Carrión, Jesús Alfonseca, Francisco Piqueras, Enrique Salgado, Jesús Martín, Horacio Fernández, Antonio Goris Aguilar, Antonio Carmona, José Blanco y Francisco Muñoz Leal, Asambleístas de las provincias andaluzas”
"Conclusiones de la Asamblea de Córdoba. A todos los habitantes del territorio andaluz y, principalmente, a los Centros de Jornaleros campesinos de Andalucía", Andalucía. Revista semanal independiente, nº 134, año IV, 29/Marzo/1919, pág. 3-4
Fuente: RUIZ LAGOS, Manuel, El Andalucismo Militante. Dialéctica y crónica del “Ideal Andaluz”, Jerez de la Frontera, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, 1979
| Andalucía, nº 157 |
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