Las JLA y el Impuesto Único

APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES ANTES CITADOS QUE LAS JUNTAS LIBERALISTAS DE ANDALUCÍA HACEN SUYOS (1):

El Impuesto Único no es una contribución sobre la tierra, sino sobre su valor. Así es que no gravará toda la tierra, sino sólo la que tenga valor y aún en ésta no recaería en proporción del uso a que esté destinada sino en proporción de ese valor. Por consiguiente, no es impuesto sobre el uso o las mejoras de la tierra, sino sobre la mera propiedad y tomará todo lo que recibe el propietario en concepto de amo, dejando íntegro a su favor lo que recibe en concepto de usador de la tierra.

Al evaluar el territorio para la implantación del Impuesto Único se deducirá del valor de cada finca todo el valor creado por el uso individual, así como toda mejora debida al capital, y el único valor que figurará será el valor de la tierra desnuda de mejoras, o sea el valor adquirido por su situación, obras públicas, urbanización, etcétera, etc. De este modo el labrador no tendrá que pagar más contribución que el especulador que conserva una parecida una parecida tierra baldía, ni el hombre que construye un costoso edificio en un solar pagaría más contribución que el especulador que conserva vacante un parecido solar.
En una palabra, el Impuesto Único obligaría a pagar la misma contribución por tener tierras vacantes que por tenerlas en el uso más productivo.
Por consiguiente el efecto del Impuesto Único sería:
1.º- Trasladar el peso de la contribución de los distritos rurales donde la tierra desnuda de mejoras apenas tiene valor, a las villas y ciudades donde la tierra desnuda de mejoras alcanza un valor de cientos de miles de pesetas por hectárea.
2.º- Abolir la variedad de impuestos y acabar con la caterva de inspectores, comisionados y recaudadores de impuestos, simplificando la administración y reduciendo su coste.
3.º- Abolir las multas y castigos que hoy se imponen a todo el que mejora un campo, edifica una casa, instala una máquina o se ocupa de cualquier modo en producir riqueza y emplear trabajo.
4.º- Dejar a todos en libertad de aplicar trabajo o gastar capital en la producción o tráfico sin ninguna clase de multas ni restricciones, con lo que cada cual recogería el producto íntegro de su trabajo, sea manual o intelectual.
Finalmente, al tomar para el uso público todo el valor que adquiere la tierra por el crecimiento y progreso de la comunidad sería imposible seguir conservando tierra fuera de uso y únicamente aprovecharía su propiedad al que la usara. Así se acabaría para siempre para los especuladores y monopolistas el secuestro de las ocasiones naturales (tales como tierra con valor), el mantenerlas vacantes o a medio uso.
Con esto queda abierto al trabajo todo el campo de empleos que la tierra está ofreciendo al hombre.


(1- En referencia al Manifiesto Andalucista)

Fuente: LEMOS ORTEGRA, Emilio, Artículos. El camino hacia la libertad, Colección “Nuevo Epistolario Bético”, Fundación Blas Infante, Jerez de la Frontera, 1986


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