Coalición Andalucista sigue agrupando siglas

(Artículo publicado el 30/I/2008)
Algo se está moviendo en torno al Andalucismo partidista en los últimos meses. A los acercamientos entre el Partido Andalucista (PA) y el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) del pasado año se le suma la confluencia –de momento solo electoral- del Partido Andalucista (PA) y el Partido Socialista de Andalucía (PSA) denominada Coalición Andalucista (CA), a la que se han ido sumando progresivamente otras siglas: Asamblea Nacional de Andalucía (ANA), Izquierda Andaluza (IA), Partido Social Centrista de Camas (PSCE), Foro Andaluz (FA), Liberación Andaluza (LA), Unión del Pueblo Andaluz (UPAN), un sector mayoritario de Convergencia Andaluza (CAnd), y otras organizaciones más locales como Los Verdes-Ecologistas de Benalmádena (VEB) y Vecinos Europeos (VE) de Málaga. Son ya, de momento, 11 organizaciones diferentes las que se unen en un mismo proyecto electoral.
Por tanto, aunque sea coyunturalmente, parece ser se están dando pasos interesantes hacia la unidad de acción, que no de dirección, del Andalucismo político consciente, quedando ahora mismo en el panorama político cuatro grandes sectores:
-Andalucismo clásico con representación parlamentaria: Partido Andalucista, y por extensión la ya mencionada Coalición Andalucista (aunque en su interior se encuadran hoy siglas que sin esta coalición se enmarcarían en el cuarto de los grupos)
-Andalucismo revolucionario con implantación institucional: Colectivos de Unidad de los Trabajadores (CUT-BAI) actualmente federados a IU-LV-CA, y el Partido Comunista del Pueblo Andaluz (PCPA) actualmente federado con el PCPE y vinculado a UPAN, que en su día tuvieron un conato de unidad con el Bloque Andaluz de Izquierdas (BAI) junto a la organización juvenil jaleo!!!
-Andalucismo coyuntural acantonado: Nueva Izquierda Verde Andaluza (NIVA) y la parte de Convergencia Andaluza que no se sumó a Coalición Andalucista
-Sin representación institucional de ningún tipo: el Partido Social Demócrata Andaluz (PSDA) y Nación Andaluza (NA), que de hecho en estas elecciones no va a llegar a presentar candidaturas.



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Asamblea de Ronda de 1918

MANIFIESTO DE LA ASAMBLEA DE RONDA DE 1918:
"Andaluces:
Ha llegado la hora de que Andalucía, la Región que siempre fue más civilizada de España y, en ocasiones, la Nación más civilizada del mundo, despierte y se levante para salvarse a sí misma y salvar a España de la vergonzosa decadencia a que han sido arrastradas durante varios siglos por los Poderes centrales, presididos por hombres inconscientes o malvados. Es preciso concluir de una vez con la oligarquía nacional, representada por estos hombres. Hay que fortalecer la vitalidad de las Regiones y Municipios, reconociéndoles los fueros que a ellos corresponden por naturaleza, como fuentes de vida y prosperidad nacional. Hay que fomentar por el mutuo conocimiento, por la solidaridad ante los intereses propios de cada Región o Municipio, los lazos afectivos y de hermandad entre ellos, hoy aflojados por la arbitrariedad centralista, que oprime a los unos y a los otros suscita entre ellos recelos y rebeldías, con evidente peligro de la unidad de la Patria española. A nosotros corresponde fortalecer Andalucía y los Municipios andaluces, unificando su fuerza para intimar con ella, como hace Cataluña, a los Poderes centrales, a fin de obtener de éstos lo que de grado no otorgan: instituciones de enseñanza, caminos, canales y reivindicaciones económicas y financieras debidas a la vida de nuestra región. La dignidad de los andaluces exige la creación en Andalucía de un pueblo consciente y capacitado; exige el concluir de una vez, sea como sea, con los caciques y sus protectores los oligarcas; hay que evitar continúe siendo Andalucía el país del hambre y de la incultura; “la tierra más alegre de los hombres más tristes del mundo”. Tenemos que tomar la tierra de aquellos que no la cultivan, para entregarla a los que deseen trabajarla, evitando con esto la espantosa emigración. Tenemos que educar urgentemente una generación de adultos, una generación de padres que concluyan en sus hijos las generaciones de analfabetos; tenemos que comunicar con carreteras a todos los pueblos de la Región; que fomentar el crédito industrial y rural; que regar nuestra tierra; que explotar nuestra riqueza minera; que poblar bosques, y que crear en todos los pueblos o comarcas instituciones de enseñanza técnica y práctica ordenadas al florecimiento de la Cultura, de las Artes, de la Industria, de la Agricultura y de la Minería."
Fuente: HIJANO DEL RÍO, Manuel y RUIZ ROMERO, Manuel, Documentos para la historia de la Autonomía Andaluza (1882-1982), Málaga, Editorial Sarriá, 2001
Imagen: "La Asamblea de Ronda"; Fuente:
“Solidaridad Regional”, Andalucía, Sevilla, nº 12, Mayo/1917, pág. 25
Fuente: Andalucía, nº 8, Enero de 1917"En el año 1.918 se celebró en el Círculo de Artistas de Ronda, la Asamblea Regionalista de las Provincias Andaluzas que presió Blas Infante".

Fuente: Andalucía, Sevilla, nº 18, Noviembre/1917, pág. 4-5

“Asamblea de las provincias andaluzas en Ronda”, Fuente: Andalucía, nº 19, Diciembre/1917, pág. 2-3
"La Asamblea Regionalista de Ronda", Fuente: El Aviso. Semanario independiente, Puente Genil, Año VII, nº 346, 05/Enero/1918, pág. 6-7

La Memoria Histórica del PT


"La memoria histórica del PT. Carta abierta a los antiguos militantes" es una carta que escribió Isidoro Moreno Navarro, Catedrático de Antropología y antiguo Secretario General del Partido del Trabajo de Andalucía (PTA) con motivo de la reunión de antiguos militantes del PTE el pasado Septiembre de 2007 en el Casino de la Exposición en Sevilla. Aunque han pasado ya algunos meses, su interés en estos tiempos de recuperar unas historias y borrar otras hace que no pierda actualidad:

(La fotografía que acompaña corresponde a una charla del autor en la Facultad de Derecho de Sevilla, organizada por jaleo!!! con motivo del 4-D en el 2005)


"Construir la verdadera historia de la Transición, no escrita o falseada en muchos de sus aspectos, es, sin duda, necesario. Y uno de los más importantes déficits es la atención al papel desempeñado por las organizaciones políticas de la entonces llamada “izquierda revolucionaria”, que desaparecieron casi en su totalidad tras aquel periodo. La más influyente de ellas en Andalucía fue el Partido del Trabajo (PT), que llegó a ser mayoritario en varias comarcas, especialmente en pueblos jornaleros –en los que contribuyó a la fundación del SOC-, en ciertos núcleos obreros y entre los estudiantes de no pocas facultades universitarias. De aquí que en las primeras elecciones municipales democráticas, en 1979, consiguiera casi doscientos concejales, un diputado provincial y una veintena de alcaldías en lugares tan significativos como Motril, Puerto Real, Estepona, Baena, Posadas y Lebrija, entre otros. Aquel partido tuvo sus luces y también sus sombras. Quienes estuvimos en él pensamos que predominaron las primeras sobre las segundas, sobre todo por la capacidad de sacrificio de la mayoría de los militantes, que se exponían a ser detenidos en alguna de las frecuentes “caídas” y a perder sus trabajos o no concluir sus estudios; todo ello para intentar hacer posible el sueño de una sociedad más justa e igualitaria. Incluso, algunos dejaron la vida en el empeño, como el joven Javier Verdejo, asesinado en Almería cuando escribía en una pared “Pan, Trabajo y Libertad”. El objetivo inmediato era, sin duda, conseguir el fin del franquismo y de ahí que su estrategia pasara por la construcción de frentes, no sólo políticos sino también sociales, que forzaran la instauración de la democracia política. Además, el papel del PTA (la federación andaluza del PTE) fue muy importante en las movilizaciones del 4 de diciembre de 1977 y en torno al referéndum del 28 de febrero de 1980, imbricando la autonomía con la reforma agraria y otras reivindicaciones sociales. Incluso, fue la primera organización que definió a Andalucía como nacionalidad. Entre las sombras, quizá las dos mayores fueran el autoritarismo, a veces casi estalinista, del aparato –que, sobre todo a partir de la legalización, fue un obstáculo formidable para la democracia interna-, y la tendencia a confundir los deseos con la realidad de quienes, primero, tuvieron que vivir en la clandestinidad y, luego, conformaron el núcleo de “liberados”. No es posible hacer aquí siquiera una síntesis de las causas de la desaparición del partido. Baste decir que no fue un final pacífico ni hubo la lealtad necesaria en la confrontación de ideas. Tras dos elecciones generales sin conseguir parlamentarios –aunque en la primera el partido no pudo presentarse como tal sino como “Frente Democrático de Izquierda”, por no estar aun legalizado- la unificación oportunista con la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) para constituir el “Partido de los Trabajadores” fue una verdadera estafa para los militantes de ambas organizaciones, ya que las dos cúpulas en realidad no se fusionaron sino que, con muy pocas excepciones dentro de ellas, intentaron dominar a la otra, dedicándose a bloquear toda iniciativa de la “contraria” con la consiguiente paralización del conjunto. En esa situación, la propuesta, fuera de los cauces orgánicos, por parte de los máximos dirigentes del antiguo Partido del Trabajo para convertir a la organización en una especie de Partido Radical Italiano, desencadenó la crisis, ya que suponía un cambio ideológico y de práctica política total y se hacía con una llamada explícita a “subvertir el partido”. El núcleo duro del aparato del antiguo PT se lanzó a esa labor sin dar tiempo a la discusión política y en la confrontación que tuvo lugar –incomprensible entonces para la mayoría de los militantes y nunca explicada después-, el partido saltó en pedazos. En Andalucía, en concreto, la organización más importante surgida en ese contexto fue el PAU-PTA, como partido andaluz nacionalista de izquierda, que no pudo mantenerse mucho tiempo. Ahora, más de veinticinco años después de todo aquello, ha surgido la iniciativa de recordar, homenajear o celebrar a aquel partido, el Partido del Trabajo (parece que sólo hasta la supuesta “unificación”), con un llamamiento a reunir documentación, una exposición y, lo que sería el acto central, una cena-fiesta en Sevilla; tras haberse celebrado otras en Madrid y Barcelona hace dos años. Pienso que para el objetivo, que creo positivo, de garantizar la memoria del partido –en realidad, debería ser construir su historia, que no está escrita y que corre el riesgo de ser falseada- habría sido más adecuado organizar unas Jornadas de encuentro y debate en lugar de una cena-fiesta, que evoca irremediablemente las reuniones de antiguos alumnos de colegio o de compañeros de “mili” en las que todo se idealiza, haciendo que la nostalgia de la juventud domine a la memoria de los hechos. Y no creo que sea buscarle tres pies al gato considerar que, con independencia de las intenciones de los promotores, existen dos riesgos importantes en esta forma de activación del recuerdo. El primero, es que algunos de quienes militaron en el PT y desde hace ya muchos años se instalaron en puestos políticos o sociales perfectamente integrados en el sistema pretendan legitimar toda su trayectoria mediante la activación selectiva de una memoria con la que mostrar que alguna vez fueron rojos, lo que les daría certificado de progresismo. El segundo, es que se utilice la memoria sentimental de muchos antiguos “peteros” para que el poder político establecido en Andalucía intente aparecer como cercano, entonces y ahora, a una ideología de izquierda radical, cara a un sector del electorado cuando se acercan otra vez elecciones. Pero, incluso si los anteriores riesgos no existieran, me temo que el encuentro de comensales podría escenificar la manida (y reaccionaria) frase de que “quien no fue revolucionario a los veinte años es que nunca fue joven y quien lo sigue siendo a los cuarenta es que no ha llegado a ser maduro”. A este respecto, algunos, que ya hemos pasado los sesenta, como seguimos sintiéndonos disidentes frente al sistema –que es hoy más cruel, por más desigualitario; y más alienante, por más embaucador, que hace tres décadas- y creemos que continúa habiendo causas en las que es necesario estar implicados, no vamos a acudir a esa cena. Y en relación al pasado, es preciso asumirlo mostrándolo tal cual fue, con sus luces y sus sombras, sus logros y sus miserias, pero sin quedar prisioneros de él por la nostalgia ni, menos, usarlo para pretender que justifique el presente. En cualquier caso, yo pediría que el recuerdo de compañeros ejemplares que ya no están entre nosotros y, por tanto, no pueden darnos su análisis sobre todo esto, como Tomás Iglesias o Alfonso Sánchez, y los sentimientos de muchos luchadores por la democracia que militaron en el partido no se usen para fines personales o en beneficio de estrategias de organizaciones políticas. Si se evita esto, sólo tengo que desear buen provecho a los que sí cenarán en el sevillano Casino de la Exposición, gentilmente cedido, parece que sin contrapartidas (¡qué generosidad!), por el alcalde Monteseirín. Y desear, también, que el recuerdo de entonces no desemboque en autocomplacencia sino en la activación los tan necesarios compromisos actuales en la dudosa democracia en la que vivimos.

ISIDORO MORENO, Catedrático de Antropología Ex-Secretario General del PTA".


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Moción por la Autodeterminación en Granada


En 1998 en el Ayuntamiento de Granada se presentó una moción de apoyo a la autodeterminación para Andalucía a instancias de una corriente interna del grupo de IU-LV-CA, posteriormente denominada Andalucía Libre (AL), y que acabaría integrándose con la Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT) formando el CUT-BAI: 

"Texto de la Moción por el derecho a la Soberanía Nacional y la Autodeterminación de Andalucía presentada y registrada en el Ayuntamiento de Granada el 20 de Octubre de 1998: Excmo. Sr. Javier González Pulido, Concejal del Grupo Municipal de Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía, tiene el honor de exponer a V.E. y al Excmo. Ayuntamiento Pleno lo siguiente: 
Que al amparo de lo establecido en el Art. 114 del R.O.M. y demás disposiciones concordantes, se presenta al Pleno Corporativo para su debate en la próxima sesión plenaria, la siguiente MOCION:
"Art. 1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de éste derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural". Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Resolución 2200 de la ONU, 16 de Diciembre de 1966. (Ratificado por el Estado español el 27 de Abril de 1977.) -Considerando el imprescriptible e inalienable derecho del pueblo andaluz a determinar su destino con plena libertad y sin limitaciones.


-Considerando al pueblo andaluz, natural y legítimo dueño de su Soberanía como Nación y por tanto titular de la capacidad de disponer de todos los instrumentos y competencias políticas que considere necesarias para resolver sus problemas políticos, económicos, sociales, ecológicos y culturales así como para preservar su identidad nacional. 
-Considerando al pueblo andaluz, consecuentemente, único poseedor de la potestad de determinar democráticamente las competencias que asume o delega en cualesquiera marcos políticos supranacionales o de establecer la forma de recuperarlas en su caso, así como de fijar que tipo de relación institucional prefiere mantener con otras naciones y en qué manera articular la solidaridad.
-Recordando la voluntad de autogobierno manifestada masivamente el 4 de Diciembre de 1977, reafirmada en el Referéndum del 28 de Febrero de 1980 así como la subsiguiente frustración de las esperanzas sociales que acompañaron y animaron estos históricos hechos. -Constatando la negativa del Estado español -recogida en su Constitución vigente- a reconocer estos democráticos derechos nacionales del pueblo andaluz. Constatando la comprobada inutilidad del entramado estatutario para sacar a Andalucía de la marginación política y el subdesarrollo económico. Constatando, en definitiva, la necesidad de un nuevo marco político que respete la dignidad de los andaluces y andaluzas facilitando la construcción de una nación libre, soberana y solidaria.
-AFIRMAMOS el derecho de Andalucía a su Autodeterminación. Afirmamos el derecho de Andalucía a disponer de su Soberanía Nacional y a que ésta sea jurídica y políticamente reconocida.
-RECLAMAMOS la apertura de un proceso constituyente a partir del respeto de la Soberanía Nacional andaluza y por tanto de la superación del actual marco político estatutario y constitucional en cuyo transcurrir pueda Andalucía optar en libertad por el tipo de relación (federal, confederal o de otro tipo) con el resto de naciones del presente Estado español que resulte más conveniente para los intereses del pueblo andaluz. Por todo lo cual y como medio para la plasmación de estos principios y objetivos: 
-INSTAMOS al Parlamento de Andalucía, como institución representativa del pueblo andaluz, a que debata y apruebe esta Moción -con la formula reglamentaria procedente- para lo que acordamos remitirla a su Presidencia, así como a todos los Grupos Parlamentarios constituidos en la Cámara. 
Granada, 20 de Octubre de 1998 SR. ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE GRANADA"


Imagen: Pintada en Granada el 2007

Pervivencia Morisca en el siglo XVII

Hay multitud de documentos que demuestran la pervivencia de lo morisco -no solo como algo cultural sino también como colectivo humano- tras la conquista castellana de Andalucía. Poco a poco irán publicándose aquí algunos de ellos. Este como primero:

"Año de 1649, padeciendo esta ciudad una gravísima peste, de que murió mucho número de sus moradores, los dos ilustrísimos Cabildos eclesiástico y secular, pidieron a este convento de San Agustín se llevase la imagen del Santo Cristo a la Santa Iglesia, y en 2 de julio de dicho año salió con solemne procesión, acompañado de la ciudad y de todas las religiones, y con grandes clamores de todo el pueblo le llevaron a la Santa Iglesia, y a la salida de la calle Placentines el ilustrísimo Cabildo eclesiástico salió a recibir la procesión"

Fuente: MONTERO DE ESPINOSA, J. M., Antigüedades del convento casa grande de San Agustín de Sevilla y noticias del Santo Crucifixo que en él se venera,  Imprenta de D. Antonio Carrera y compañía, Sevilla, 1817

Imagen: Cartel por el 4 de Diciembre de la Yama'a Islámica de Al Andalus-Liga Morisca (YIA-LM)
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Condena a muerte de Blas Infante

Fue el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas, durante el tiempo que duró la guerra civil y gran parte de la posguerra, el responsable del fin de muchas vidas dedicadas a la libertad de Andalucía y del Pueblo Andaluz. Aquí reproducimos la sentencia condenatoria dictada contra Blas Infante cuatro años después de su fusilamiento. Las faltas de ortografía son originales:

SEÑORES

PRESIDENTE
Don Rafael Aliño Ilzarte.
VOCALES

Don Francisco Díaz Plá.

Don Francisco Summers é Isern.
SENTENCIA.
En la ciudad de Sevilla a cuatro de mayo de mil novecientos cuarenta.

Visto por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas, el expediente número 214 de su registro, que fué tramitado por el procedimiento anterior a la ley contra DON BLAS INFANTES PEREZ, hoy fallecido, que era de 51 años, casado, Notario y vecíno de Coria del Río.


RESULTANDO: Que DON BLAS INFANTE PEREZ formó parte de una candidatura de tendencia revolucionaria en las elecciones de 1931 y en los años sucesivos hasta el 1936 se significó como propagandista para la constitución de un partido andalucista o regionalista andaluz, y según la certificación del folio 46 falleció el 10 de agosto de 1936 a consecuencia de la aplicación del Bando de Guerra. El Sr. Infantes dejó cuatro hijos menores y una finca rustica con 138 pesetas 85 centimos de liquido imponible, donde existe una casa edificada después con 30.000 pesetas de valor aproximado.

RESULTANDO: Que en la tramitación de este expediente se han observado las formalidades legales.
CONSIDERANDO: Que acreditado en las actuaciones la aplicación al inculpado DON BLAS INFANTE PEREZ, del Bando de Guerra dictado por la Autoridad Militar de la Región, lo que supone en él una actitud de grave oposición y desobediencia al mando legitimo y de las disposiciones del mismo emanadas.
CONSIDERANDO: Que los hechos probados constituyen para Don Blas Infante Pérez, un caso de responsabilidad politica de caracter grave previsto en el apartado L) del art° 4° de la Ley de 9 de febrero de 1939, que considera incursos en responsabilidad politica y sujetos a la correspondiente sanción a los que se hubieran opuesto de manera activa al Movimiento Nacional.
CONSIDERANDO: que no procede apreciar circunstancias modificativas de dicha responsabilidad.

Vistos los artículos 8, 10, 12 y 13 de la misma Ley, con los demas de aplicación general.

FALLAMOS:
Que debemos condenar y condenamos a Don Blas Infante Pérez, como incurso en un caso de responsabilidade politica de caracter grave a la sanción de pago de la cantidad de dos mil pesetas, librandose para notificar esta resolución a la Viuda del inculpado, por sí y en representación de sus hijos menores orden al Juez Instructor Provincial de Sevilla.

Juzgándolo así por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos. Rafael Añino.- Francisco Diaz Plá.- F. Summers. -rubricados.-
Es copia para entregar a la interesada.
El Secretario. ”




Algunas imágenes del lugar donde fue fusilado Blas Infante, con el Cortijo Gota de Leche, y el monumento que se levanta en su recuerdo.
AVISO: Las imágenes están retocadas –si bien ningún elemento arquitectónico ha sido alterado o manipulado-, porque es tarea imposible hacer una sola fotografía sin que aparezca por algún lado la publicidad de la inmobiliaria que está detrás, o mejor dicho alrededor.










Manifiesto unitario del 4-D de 2005


La convocatoria de manifestación conjunta a nivel nacional partió de la Plataforma Andalucía por sí y contó con la adhesión del Bloque Andaluz de Izquierdas (BAI) -en ese momento formado por el Colectivo Unitario de Trabajadores (CUT), el Partido Comunista del Pueblo Andaluz (PCPA), jaleo!!! y Espacio Revolucionario Andaluz-Espacio Alternativo (ERA-EA)-; Iniciativa Socialista de Izquierdas (ISA); Izquierda Unida-Los Verdes-Convocatoria por Andalucía (IU-LV-CA); Juventudes Comunistas de Andalucía (JCA); Nación Andaluza (NA); Partido Andalucista (PA); Partido Comunista de Andalucía (PCA); Partido Socialista de Andalucía (PSA); y Sindicato de Obreros del Campo (SOC).
En cambio, rechazaron expresamente la invitación Acción Alternativa-Algarive (antiguo MCA) y Los Verdes (LV), que de hecho apoyaron la reforma del Estatuto propuesta por la Junta de Andalucía.

Andalucía está atravesando una etapa de posibilidades y, a la vez, de grandes riesgos para su presente y para su futuro. Hemos sufrido en las últimas décadas una transición brutal en todos los aspectos relevantes que marcan la vida de una comunidad. Hemos crecido económicamente, hemos avanzado en lo social... Indudablemente, estamos mejor que hace varias décadas en muchos aspectos, sobre todo materiales, pero también nuestra vida colectiva e individual se ha cargado de valores enfrentados a la solidaridad, al comunitarismo, a la preocupación por los demás y a nuestra propia cultura andaluza. La globalización mercantilista y la idea, parcialmente correcta pero también parcialmente falsa, de que pertenecemos al Norte en contraste con el atrasado y angustiado Sur, ha hecho que, a veces, bajo el signo del conformismo, tengamos la tentación de instalarnos en la cultura de la satisfacción con lo que hay y olvidemos lo que somos y lo que aspiramos a ser. También cuesta cada vez más trabajo mostrar la crítica o el deseo de superación ante el hecho, más o menos cierto, de que “siempre somos los mismos” y ante quienes nos dicen “que nunca estamos contentos con nada”. Y, efectivamente, no estamos contentos con nada ni con poco, porque el tema no es cuantitativo ni sólo subjetivo; es, sobre todo, cuestión de analizar nuestra realidad y la perspectiva en la que nos encontramos. La realidad demuestra que nuestra situación económica y social deja mucho que desear si la comparamos no sólo con nuestro pasado sino con el presente de otras Comunidades Autónomas del Estado. Las tasas de paro, de precariedad en el empleo, de siniestralidad laboral, de casos de cáncer, de fracaso escolar...; el nivel de dependencia, el déficit de infraestructuras y de equipamientos sanitarios, culturales y educativos...; el desmantelamiento del potencial agrícola, forestal, ganadero, pesquero, minero, industrial...; a cambio de centrar nuestras actividades en los servicios y del turismo, también nos ha hecho más vulnerables. Hemos tenido, sin duda, crecimiento, pero también un desarrollo desigual, con desequilibrios territoriales importantes, véanse si no las diferencias entre el litoral y el interior, entre las áreas metropolitanas y las periferias. Y, sobre todo, nuestro crecimiento se ha basado demasiado en procesos especulativos, no en una economía sólida con capacidad de desarrollar nuestras propias potencialidades. Por otra parte, el peso de Andalucía en el conjunto del Estado sigue siendo muy escaso, a pesar de que el 4 de diciembre de 1977 y el 28 de febrero de 1980 el pueblo andaluz conquistó el derecho al autogobierno y a una autonomía de primer nivel. Y esto hace que la voz de Andalucía apenas cuente en las decisiones claves en el Estado Español y en la Unión Europea, con la consiguiente imposibilidad de defender nuestros intereses colectivos. En este contexto, las perspectivas que se abren ante nosotros los andaluces y andaluzas requieren un papel activo de la sociedad civil, de las organizaciones sociales y de las instituciones. El grado de autogobierno alcanzado gracias a la conciencia ciudadana andaluza en los años setenta y comienzos de los ochenta del pasado siglo fue en realidad la apertura de un proceso de descentralización política con una visión federal y solidaria que vino a romper el esquema asimétrico que algunos pretendían. Andalucía reclamó en su Estatuto, como expresión de su identidad histórica, cultural y política, el derecho al autogobierno para resolver sus problemas económicos y sociales y reafirmar su identidad. Sin embargo, aquella conciencia fue adormecida progresivamente y, junto a la desarticulación social y las políticas clientelares que se han venido realizando desde el gobierno andaluz, la sociedad civil y las organizaciones sociales han perdido pulso reivindicativo y capacidad alternativa. Y ello ha provocado, a su vez, que el debate sobre Andalucía quede circunscrito realmente a una minoría institucional y a una confrontación artificial entre los dos partidos estatales mayoritarios, y sea vista como una cuestión para la discusión de “expertos”. Ante la reformulación del modelo de estado que se está proponiendo desde diversos ámbitos territoriales y políticos del Estado, Andalucía debe plantear, sobre la base de la reafirmación de su identidad histórica, cultural y política, sus exigencias de las mayores cotas de autogobierno que le corresponden como nación. Y en la reforma del Estatuto de Autonomía que se está gestando, dejar clara la voluntad que en su día los andaluces pusieron de manifiesto, reflejando en él las conquistas conseguidas y las reivindicaciones que han surgido en nuestra tierra: los derechos sociales, económicos y civiles conseguidos y los que quedan por conseguir en esta etapa histórica, la defensa y desarrollo de la cultura andaluza en un marco de interculturalidad, y la descentralización política que garantice la autonomía municipal, el papel de las comarcas y la participación ciudadana en el más amplio sentido que la democracia requiere. El nuevo Estatuto debe garantizar el nivel de autogobierno necesario para que Andalucía pueda caminar por sí, en pie de igualdad con los otros pueblos del Estado Español, y para que pueda intervenir activamente y desde sus propios intereses en la construcción europea y en las relaciones de cooperación y solidaridad con todos los países y pueblos del mundo. El Estatuto debe dotarnos de capacidad y soberanía para decidir en el ámbito de nuestras potencialidades económicas, sociales y culturales y hacer posible el acceso igualitario a los bienes y servicios: a un trabajo digno, a la cultura, a la educación, a la salud, a la vivienda y a los mecanismos de protección social que entre todos vamos construyendo. Los andaluces y andaluzas que suscribimos este manifiesto asumimos el compromiso de difundirlo y hacerlo valer ante las instituciones y con los movimientos sociales, para crear un estado de opinión que se constituya en un auténtico poder andaluz que propicie la consecución de nuestras reivindicaciones como pueblo y que genere el grado de conciencia y de responsabilidad necesarios para que Andalucía se sitúe en un plano de igualdad y solidaridad en todos los ámbitos con el resto de los pueblos del Estado.

Francisco María Tubino

Nacido en San Roque (Cádiz) el 12 de Septiembre de 1833 y fallecido en Sevilla el 6 de Noviembre de 1888. Periodista, escritor, arqueólogo, y una de las más importantes figuras del protoandalucismo; de una prolífica obra y una vasta cultura sociológica, con una asombrosa puesta al día de las corrientes intelectuales de su tiempo. Realizó sus primeros trabajos como periodista en periódicos como La Palma o La Moda, colaborará con prensa de Cádiz, Sevilla y Málaga, llegará a ser director de El Porvenir, y ya en Diciembre de 1857 será redactor de La Andalucía -del que en 1860 será también propietario- tras la fusión de La Palma de Sevilla y La Palma de Cádiz.
Detrás de este proyecto se encontraban los sectores más activos y dinámicos de la burguesía económica andaluza, alentados por un cierto liberalismo y descentralización por parte del poder y por ciertos atisbos de recuperación económica en Andalucía gracias al comercio de ultramar. De carácter claramente regionalista y federalista, y con constantes referencias al factor histórico andaluz y a comunes pasados esplendorosos, ya en su primer número expresa que su objetivo central era “La defensa de los intereses materiales de la nación y en particular de nuestro país sin limitarnos a la capital de Andalucía”. Al morir, el periódico pasará a cargo de su hermano Juan Tubino.
Desde 1858 intentará hacer cristalizar el proyecto de una Unión Andaluza, sin carácter institucional, y cuyos objetivos serían principalmente acabar con el aislamiento de las “pequeñas repúblicas” que son las provincias andaluzas y conseguir su acción mancomunada, y denunciar “un olvido total por parte de los gobiernos constituidos” hacia Andalucía y organizar, sobre todo a través de los parlamentarios andaluces, la presión sobre Madrid.
La aportación de Tubino está claramente reflejada en dos campos: la investigación en el arte andaluz, y el estudio sobre los grandes problemas sociales, políticos y filosóficos de su época. Se encuadrará dentro del federalismo orgánico, fundamentado en el krausismo, junto con la mayoría de las figuras del republicanismo andaluz, como Castelar y Salmerón, pero frente a posturas de otras figuras tan notables como Salvochea, de un federalismo proudhoniano y pimargalliano.
Destacan numerosas de sus obras: Gibraltar ante la historia, la diplomacia y la política (1863), Patria y Federalismo (1873); o La Corte en Sevilla. Crónica del viaje de SS.MM. a las provincias de Andalucía (1862), que narra el viaje de Isabel II a Andalucía provocado por los espectaculares sucesos acaecidos un año antes con la rebelión de Pérez del Álamo y el alzamiento de Loja, y donde expondrá un contundente memorial de agravios andaluces contra el poder central.
Hennessy, en su obra La República Federal en España (1962), diría de Tubino que encarna “un regionalismo andaluz consciente, que encuentra su expresión en el diario La Andalucía”.
La Andalucía. Política económica y literaria, dirigido por Tubino, en su número correspondiente al 4 de Diciembre de 1897.

Según nos aclara Rafael Tubino, nieto de José Mª Tubino Montesinos (último director de La Andalucía y
sobrino y yerno de Francisco Mª Tubino), el nombre completo de don Francisco era Francisco María Tubino y Oliva, siendo citado por muchos autores como "Tubino y Rada" por confusión, debido a que algunas de sus obras más conocidas las firmaba conjuntamente con uno de sus colaboradores apellidado Rada.
Queda aquí el agradecimiento a esta inestimable colaboración.

Casa natal de Tubino en San Roque.

Monumento a Emilio Castelar en Sevilla: "Castelar 1832-1899. El genio de la palabra emancipó la esclavitud".
La prensa progresista y demócrata andaluza desde el Bienio Progresista a La Gloriosa (Fuente: CHECA GODOY, Antonio, Historia de la prensa andaluza, Fundación Blas Infante, Sevilla, 1991)

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