
Abd Al Rahmán III nace en Córdoba el 7 de enero del año 891, y accede al trono del Emirato andalusí con tan solo 21 años, teniendo un fructífero reinado de 49 años (912-961), el más relevante dentro de la dinastía Omeya después del de Abderramán I. En el 929 se proclama Califa (Khalifa), para evitar reclamaciones expansionistas dinásticas y políticas desde los diversos reinos del Norte de África, y como afianzamiento tanto interno como externo del Estado, y además elimina la invocación al Califa de Bagdad de la oración de los viernes. En política internacional tiene dos frentes, uno en el Norte peninsular para someter a los reinos cristianos y controlar sus políticas internas (sobre todo después del desastre de la batalla de Alhadenga), y otro al Sur para cortar el expansionismo bereber y controlar las rutas comerciales, lo que le lleva a conquistar Melilla en el 927 y Ceuta el 932.

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