1º de Mayo'12

AGUILAR:
ALCALÁ DE GUADAÍRA:
ALMERÍA:
GRANADA:
MÁLAGA:

PALMA DEL RÍO:
SANLÚCAR DE BARRAMEDA:
SEVILLA:

Recuerdos de Andalucía (Poema andaluz)

En Granada yo nací
y un día mi tierra abandoné
con un mocito cañí
que fue dueño de tó mi querer.
Luego después me dejó
lejos de la patria mía
donde yo estoy sin amor
sin juventud ni alegría.
Gitano, gitano,
no vengas a pedir perdón
que yo no perdono
lo que no tié perdón de Dios.
Gitano por Dios
te tiés que acordar
de esta gitanilla
tan desgraciá.

Letra de A. Sánchez Jiménez – Música de A. Escámez
Fuente: Andalucía. Órgano regional del Turismo, nº 76, Año VII, julio de 1926

Tito en Almadén

Imágenes de la casa en la que vivió Josip Broz Tito durante la Guerra Civil (1936-1939) en Almadén (Ciudad Real), zona reivindicada por algunos como parte de los Territorios Históricos de Andalucía.
Nº 11 de la actual Avenida de España. Fotografía enviada por un amigo y seguidor de Universo Andalucista que vive en esta franja de "Andalucía Norte" como a él le gusta decir. Mi público agradecimiento.
Supuesta foto de Tito (primero por la derecha) con las Brigadas Internacionales (Fuente: www.semanarioserbio.com)
Hospital de Mineros de San Rafael, con la imagen del arcángel, presente en toda la comarca (Almadenejos, Chillon o Alamillo, por ejemplo, vecinos del Valle de Alcudia), recuerdo de su antigua pertenencia al Reino de Córdoba.
Castillo de Retamar, construcción andalusí del siglo XII.


Casas de Almadén, de tipología típicamente andaluza.
Artículo relacionado: Valle de Alcudia

¿Qué hacemos con el nacionalismo andaluz?

(Publicado en las nueve cabeceras del Grupo Joly)
12.04.2012
En política, como parte de la vida, valentía y honradez son valores que deben cotizarse. En una de las entrevistas publicadas por el Grupo Joly en la magnífica síntesis de los efectos tras treinta años de autonomía, Julio Anguita reconocía sin "empacho" cómo gracias al PSA la izquierda tradicional se hizo andalucista. Aunque siempre nos quedará la duda de si fue por mera táctica o sincera conversión, la afirmación representa todo un homenaje a lo que el nacionalismo, enfrentado de cara a su muerte o resurrección, ha significado para la historia reciente de este pueblo.
Tras las últimas elecciones, la situación es crítica y el riesgo de desaparición o entierro más que evidente. Ya antes lo era. Posiblemente, el andalucismo político no se merece estos resultados, como tampoco Andalucía se merece un partido que ha llegado a esta situación por mor de propios y reiterados errores, más que fracasos electorales, en el tiempo. A los pecados originales, hábil y periódicamente aireados desde el poder, cabe unir un pueblo que no ha encontrado en sus siglas utilidad alguna. Ahí queda la historia: sin precedente alguno en el pasado, tras su espectacular irrupción y trascendente trabajo en pro del 151, fue incapaz de gestionar su éxito en 1979 y tras un cierto repunte en 1990, dos rupturas aliñaron una crisis que, paradójicamente, vendría justo después de tocar poder en el Ejecutivo andaluz. Y que no lo olvide IU-CA.

Esta incontestable realidad, junto a múltiples matices que serían imposibles de resumir, hacen que el nacionalismo hoy, pese a su nítida declaración programática, sea percibido como innecesario, ambiguo, oportunista y dividido. La ausencia de tal conciencia entre los andaluces no implica que no sea necesaria, como dijera Blas Infante; es más, las tradicionales banderas e iconos del nacionalismo han sido arrebatadas por un régimen que, curiosamente, ahora retoma exigencias de cumplimiento estatutario a Rajoy entre aireadas defensas de la dignidad e identidad andaluza. La historia se repite.
Pero si los errores fueron sólo suyos, de las decisiones del andalucismo depende la viabilidad de un proyecto que consideramos necesario para Andalucía. El andalucismo ha sido el único ámbito que ha alertado durante la campaña de los riesgos de dilapidar los réditos de un autogobierno de primer orden competencial. La formación que más ha incidido sobre el aspecto humano del drama del paro más allá de la culpabilidad, de las causas y sus cifras. Otros, en cambio, se han acusado de ser más corruptos, más sociales o menos mentirosos: en la estrecha dicotomía entre izquierda y derecha, los andaluces han preferido los ERE a la incertidumbre de una reforma laboral o un cambio. Hemos votado con libertad pero han sabido gestionar nuestros miedos y, en ese escenario, Andalucía no sólo es tan inexistente como su voto innecesario. Sencillamente, los andaluces no se reconocen ante esa marca, sus discursos y propuestas.
¿Errores? Muchos y de todo tipo. Posiblemente Pilar González haya sido una buena candidata que le ha tocado pelear con el equipo más débil, peor equipado, sin altavoces y en el más difícil de los terrenos de juego. La de mayor convicción en el proyecto y en el peor de los momentos. Sin embargo, quienes ahora la critican y la tutorizan parecen carecer de responsabilidad antes los hechos que presagian un entierro en mausoleo que se nos antoja muy vacío.
Ojo, no se trata de defender a una líder. En el andalucismo no sobra nadie que quiera construir. Todos -militantes y andaluces- formamos parte de la solución y del problema. Reducir la intensidad y profundidad de un debate estructural en el que todo -todo- debe quedar sobre la mesa, a una mera disputa por un cargo, es profundizar aún más en el personalismo que tanto daño ha hecho y hace a esta ideología. Es cerrar los ojos al futuro y volver la espalda a la historia. El andalucismo, fiel a su tradición, ha tenido y puede tener el enemigo dentro si se enfrenta a un periodo congresual donde todo se resuma a un debate personal o a una lista única. Por lo pronto, vale la pena recordarle los orígenes y sus símbolos: el primer congreso duró un año y comenzó en una universidad para finalizar en el cine de un barrio obrero.
Es tiempo de madurez y diálogo. De dar un paso adelante o atrás, a sabiendas de que nadie posee la solución, salvo la voluntad de encontrarla en compañía de otros. Y he ahí el gran reto: ser capaz de enfrentarse a un debate vital sin salir más dañado de lo que se está. Es hora de evaluar y de escuchar con valentía y honradez; con método y sin apasionamientos o cegueras mesiánicas. Hasta donde reclama Infante. Difícil sí, pero no tanto como el día a día de muchos andaluces.
Tomás Gutier y Manolo Ruiz.
Artículo relacionado: Alianza Socialista de Andalucía

Liga Regionalista Andaluza de Cuba

LIGA REGIONALISTA ANDALUZA
A LOS ANDALUCES DE CUBA.
Blas Infante, uno de los cerebros mejor organizados de la mentalidad española contemporánea, publicó hace pocos años un libro titulado “El ideal andaluz” suma y compendio del gran ideal de Costa aplicado a las necesidades y aspiraciones andaluzas. Su Ideario, orientado por los cauces de un sano regionalismo, desenterró el gran caudal de energías creadoras que existían latentes en nuestra patria chica, y al conjuro de su verbo cálido y de sus rotundas afirmaciones fundamentales empezó a manifestarse en Andalucía un movimiento de opinión tan formidable que hoy constituye la aspiración unánime de nuestra tierra.
Las colonias andaluzas en el extranjero, sobre todo las que mantienen su convivencia con la región en una íntima comunión espiritual, prestaron inmediatamente su concurso generoso a este resurgimiento, y se crearon Ligas regionalistas andaluzas en Nueva York, Montevideo, Valparaíso y Buenos Aires para pregonar, mantener y propagar el ideal andaluz.
No íbamos nosotros los andaluces de Cuba, a sustraernos a este vigoroso impulso de afianzamiento de nuestra personalidad histórica, ni permanecer indiferentes al clamor de nuestros conterráneos.
Con igual denominación, con semejantes propósitos y con análoga finalidad, establecemos en la Habana la LIGA REGIONALISTA ANDALUZA, manteniendo con todas las organizaciones similares de España y América una relación fraternal y el clamor y la aspiración de liberar a Andalucía de las garras del caciquismo territorial y político a fin de que pueda reanudar, dentro del Estado español, su historia incomparable.
El andalucismo no es ni puede ser doctrina particularista. Nuestro regionalismo no es más, en el fondo, que el propósito de venir a laborar por la depuración del alma creadora de Andalucía hasta alcanzar sea reintegrada a su pureza histórica, ofreciendo sus aspiraciones como orientación espiritual de los pueblos todos.
La leyenda de nuestro escudo es “Andalucía para sí, para España y para la Humanidad” y nuestros prácticos y circunstanciales objetivos los siguientes:
Difundir los conocimientos de la historia del pensamiento y la energía andaluces en relación con el movimiento español y las actividades progresistas de los pueblos cultos.
Fomentar la prosperidad económica de Andalucía y la ponderación de sus valores intelectuales.
Popularizar en Cuba los productos andaluces con exposiciones permanentes y otros medios de propaganda.
Difundir el libro andaluz contemporáneo y enriquecer las bibliotecas andaluzas con la buena producción literaria cubana.
Ayudar material y moralmente a los artistas, literatos y hombres de ciencia e industria, naturales de Andalucía, que habitan en Cuba.
Contribuir a la creación y fomento de esuelas públicas en Andalucía sobre todo en los términos rurales.
Alentar toda iniciativa que tienda al desarrollo de una política elevada que respetando las diferencias étnicas de cada región, abrace y unifique a la gran familia española estrechando los lazos espirituales con su próspera descendencia cubana.
Laborar por el engrandecimiento de España engrandeciendo nuestra región.
Los que deseen contribuir al fomento de esta noble empresa, pueden enviarme su adhesión a la redacción de “CORREO ESPAÑOL”.
Es deber de todo andaluz hacer cuanto pueda por aquella tierra y aquel espíritu, profanada la primera y estigmatizado el segundo por una bárbara dominación de genios extraños y sombríos.
Haremos con esto obra de vida, obra religiosa, de fecunda religión.
Y demostraremos con ello, cerrando el camino a toda idea de estrechas miras egoístas, esa cohesión admirable que sólo nace y únicamente perdura al impulso generoso de un noble ideal, fecundo y redentor.
Francisco CUENCA

Fuente: CUENCA BENET, Francisco, “A los andaluces de Cuba”, Correo Español, 17/Marzo/1922 (Repositorio Digital Centra)
Artículo relacionado: Andalucía con Cuba