29-S. La lucha está en la calle

El próximo 29 de Septiembre se ha convocado una jornada de lucha contra los recortes, reformas y agresiones que estamos sufriendo los trabajadores y trabajadoras y los sectores más débiles de la sociedad.
Esta convocatoria viene impulsada por organizaciones sindicales contrarias a la política de pacto social y desmovilización que viene impulsando el sindicalismo institucional de CCOO y UGT.
Estas organizaciones confederales, a las que se están sumando organizaciones sindicales de distintos territorios y sectores, reclaman la movilización de los trabajadores en las calles y en los centros de trabajo, junto a la necesidad de organizar una huelga general con capacidad de enfrentar las políticas a que estamos sometidos.
Bajo el lema “29 S. La lucha está en la calle. Hacia la Huelga General” se ha lanzado una convocatoria abierta y descentralizada que se está materializando en distintas manifestaciones, concentraciones y otras convocatorias en distintas ciudades, recogiendo distintos apoyos de organizaciones y colectivos de distintos territorios y localidades.
En Córdoba, a iniciativa de distintos sindicatos (inicialmente CNT, CGT y SAT) se ha convocado para el jueves 29 S, una manifestación a las 19:30 horas, con salida desde el Hotel AC, hasta el centro de la ciudad.
La manifestación recorrerá las calles de la ciudad, tras una pancarta unitaria, sin siglas, bajo el lema “29 S. La lucha está en la calle. Hacia la Huelga General”.

Manifiesto de la Asamblea de Alcaldes, Concejales y Diputados del PAU






Prueba de pegatina del PTA (8'9x5'6cm). Arriba, composición a partir del cartel de la Iª Conferencia Municipalista de NA.

Utrera andalucista

El 24 de julio de 1931 celebrará el Ayuntamiento de Utrera una sesión por la cual decide por unanimidad adherirse “a la bella idea del Estatuto Andaluz”, designando el 7 de abril de 1932 a Juan Valcárcel Delgado como representante del consistorio para la Asamblea Regionalista de Córdoba. El retraso en la celebración de la misma hace que se vuelva a nombrar nuevos representantes en las figuras de Julio González Tirado y Manuel Fernández Moreno. Tras un nuevo retraso, finalmente serán sus representantes Manuel Fernández Moreno y Juan Sánchez Pérez, designados según pleno celebrado el 28 de octubre de 1932.


Fuente: DÍAZ ARRIAZA, José y RUIZ ROMERO, Manuel, El proceso autonómico de Andalucía durante la II república, Fundación Blas Infante, Sevilla, 1991
Utrera Nueva. Semanario independiente, publicación andalucista editada desde 1916.

Un amigo y seguidor de este vuestro blog nos manda unas imágenes del monumento a Blas Infante en Utrera, en el parque del mismo nombre de la populosa barriada de La Mulata:
BLAS INFANTE
PÉREZ
(1885-1936)
PADRE DE LA PATRIA
ANDALUZA
Mi nacionalismo antes que andaluz
es humano
Creo que, por el nacimiento, la
naturaleza señala a los soldados
de la vida el lugar en donde han
de luchar por ella.
Yo quiero trabajar por la causa
del espíritu en Andalucía porque
en ella nací.
Enlaces relacionados:
-www.youtube.com
-www.lavozdeutrera.com
Artículo relacionado: Diego Corrientes

TRAJANO
Parque Blas Infante de Trajano, pedanía de Utrera.


TRAJANO
XXV ANIVERSARIO
ABRIL 1997
EL PALMAR DE TROYA
En el escudo de la Entidad Local Autónoma (ELA) de El Palmar de Troya, en Utrera, se encuentra representada la bandera de Andalucía:
“Representa una Torre perteneciente al patrimonio histórico del pueblo, llamada “Torre del Águila”, la cual aparece en todos los mapas en la cercanía inmediata del pantano que lleva el mismo nombre. A sus pies, las matas de palmitos al origen de la denominación del pueblo, y encima la bandera verde y blanca de Andalucía”

Vente conmigo al palmar
y cogeremos palmitos,
y tú te los comerás.
Fuente: MAS Y PRAT, Benito, La Tierra de María Santísima, Biblioteca Giralda, Madrid, 1925, pág. 205
Artículos relacionados:
-Símbolos Andaluces en la Heráldica Municipal
-Municipalismo e Independencias

GUADALEMA DE LOS QUINTERO
Pedanía utrerana nominada en honor a los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, y cuyas calles están rotuladas con personajes de sus obras teatrales.

Artículos relacionados:
-Casa de Andalucía de Madrid, 1923
-Álvarez Quintero recibe carta de Maura

Trosky en Andalucía

AL MARGEN DE UN LIBRO
Yo soy el responsable de la vuelta a Rusia de León Trotzky

La rotunda afirmación del precedente título ha de parecer a muchos algo así como una arrogancia periodística o el aprovechamiento de una oportunidad para dedicarme un bombo mayúsculo. Puede ser que tenga un poco de gesto esta actitud irreprimible, casi violenta, nerviosa, que, apoderándose de mí a la terminación de la lectura de la obra de Trotzky, El triunfo del bolchevismo, me impulsa a escribir unas cuartillas que vayan a pedir hospitalario asilo en las columnas de este implacable y moderno periódico. Pero, más que al deseo de mostrarme gallardo e intuitivo, obedece mi apasionamiento instantáneo al afán humano, aunque peligroso, de recoger con tristeza inconsolable el olvido en que mi amigo Trotzky me ha dejado en su libro, y que voy a explicar.
En Noviembre de 1916 conocí a Trotzky en Cádiz. Lo vi una tarde paseando por el muelle Reina Victoria, bajo la custodia de un policía. Llamó mi atención su figura, algo exótica, de extranjero, su andar pausado de hombre pensativo, y pregunté:
-¿Quién es ese señor a quien usted sigue?
-Es un famoso anarquista ruso –contestó el policía- que va a América expulsado.
-¿Puedo hablar con él?
-No sabe el español. El alemán creo que es el idioma que habla mejor. En la Inspección de Vigilancia ha sido su intérprete el señor Unger.
-¿Dónde se hospeda?
-En el Hotel de Roma.
Seguidamente fui a visitar al señor Unger (a quien no conocía) y a rogarle que me presentara a Trotzky y me sirviera de intérprete, con objetivo de hacer una información en el periódico que yo dirigía, si resultaban interesantes las manifestaciones del extranjero.
Aquella misma noche fui presentado. Me recibió, acompañado del intérprete, en su habitación del hotel. Me esperaba, y, sin duda, había aliñado su indumentaria y ordenado los libros y papeles. Me saludó estrechándome la mano y doblando el alto y esbelto cuerpo en una inclinación elegante, afectiva y afectuosa.
-'¡Collégue!'- exclamó tan solo.
Nos sentamos. Sobre la mesa aparecía un número de ABC, abierto por la página en que se hallaba impreso un artículo de 'Azpeitúa'. Al lado vimos un voluminoso diccionario. Sorprendimos a Trotzky, pues, cuando lentamente, consultando las palabras y vertiéndolas a no sabemos qué lengua, leía en un periódico español las opiniones de un caracterizado germanófilo.
La 'interview' que celebramos fue extensa, detallada, escrupulosa. Yo hacía las preguntas al señor Unger, este y Trotzky hablaban largamente en alemán y cuando quedaba bien aclarado el extremo, yo anotaba al dictado del intérprete.
Ahora he tenido la satisfacción de ver comprobadas en el libro El triunfo del bolchevismo las referencias que yo publiqué en mi periódico dos días después de la primera entrevista que tuve con Trotzky.
El colega ruso me refirió su triste odisea a través de Rusia, Austria, Francia y España, lamentándose de su prisión en Madrid y de que la Prensa de
la corte se hubiera limitado a dar la noticia de la detención, calificándola vulgarmente, por reflejo de las notas facilitadas en la Dirección de Seguridad, de un peligroso anarquista o nihilista ruso.
Después, contestando a preguntas mías, habló Trotzky como actuante en la revolución de su país, en 1905; de su estancia en Viena; de sus libros y propagandas; del periódico de Petrogrado Kieoeskaja Mysl (en el que figuró como enviado especial); de sus ideas pacifistas, vigorosamente defendidas en París por medio del periódico Nuestra Palabra.
Realmente, me pareció Trotzky un hombre excepcional, creí en la firmeza de sus convicciones, en la emoción de sus palabras, en la amargura profunda de su d
olor. Aquella mirada firme de sus ojos azules, fijos bajo los gruesos cristales de los lentes, tenía un fulgor extraño, un poder casi hipnótico. La espesa cabellera rubia, salpicada ligeramente de fibras blanquísimas, peinada hacia atrás y dejando al descubierto una amplia frente tersa y ligeramente oblicua, realzaba con cierta grandeza la figura del perseguido.
Como él mismo refiere en su libro, Trotzky estaba destinado a embarcar para la Habana. Protestó de ello ante el Gobierno, más no se le hacía caso. Yo fui a ver al Gobernador Civil de Cádiz, que a la sazón lo era el señor Sánchez Anido, y le expliqué el erro
r en que estaba el Gobierno y la injusticia con que se pretendía proceder. En igual sentido hablé al jefe de la policía. Publiqué en mi semanario dos artículos –que traté de que resultaran conmovedores- llamando la atención del ministro de la Gobernación acerca del caso. Todas estas gestiones me consta que inclinaron al Ministro a poner en duda las confidencias de la parisién.
Escribí a Trotzky enviándole mi periódico y preguntándole si creía que mis gestiones darían resultado favorable. Me contestó con una carta que conservo, de la cual son estos párrafos.
'En cuanto yo puedo juzgar de la situación yo soy muy pesimista, por lo que respecta al resultado y no quiero ocultarle mi opinión.'
'Bajo la influencia de la Policía francesa la española ha cometido una pifia, y ahora se le hace cuestión de honor reconocer su yerro.'
Mis informes eran bien distintos a los de Trotzky. Y, efectivamente, pocos días después, cuando ya estaban en Cádiz la bella y elegante esposa de Trotzky y sus hijos, todos ellos embarcaban, libertados, para dirigirse a Nueva Cork. De haber seguido a la Habana, país menos liberal que Norte América, Trotzky no hubiera podido repatriarse. Desde Nueva Cork –aún los Estados Unidos no habían entrado en la guerra- le fue fácil la vuelta a su país.
A los pocos meses, León Trotzky llegaba a R
usia y realizaba la asombrosa labor histórica que generaciones futuras, y que yo creí muy posible una noche de Noviembre de 1916, en aquella modesta habitación del Hotel de Roma, en Cádiz, después de observar con atención y extrañeza a mi colega ruso.
Yo soy, por tanto, yo, el que abajo firma con su habitual pseudónimo el único periodista español que se acercó a Trotzky para consolarse en sus desdichas; el único que le creyó capaz de realizar un futuro portentoso; el único amigo suyo, ¡su pobre e innominado protector!
¿Por qué Trotzky no me ha citado en el pasaje de su libro, dedicado a su estancia en Cádiz?
Ha tenido una razón. Razón que explicaré cualquier día.
JUACARO
Fuente: Andalucía, nº 185, 31/Marzo/1920
Hotel Roma en Cádiz, actual Edificio Roma en la Avenida de Ramón de Carranza, que alberga el Registro General de la Diputación Provincial.

Convenio PA-ANA

Convenio de colaboración entre el Partido Andalucista (PA) y Asamblea Nacional de Andalucía (ANA) para las elecciones municipales de 2007 y andaluzas de 2008:


A manera de Himno, A. Rodríguez de León

CORO
Cantemos con fervor,
con íntima alegría
el himno redentor
de nuestra Andalucía.

INTRODUCCIÓN
Con locos anhelos de santa energía
glosemos la vida del pueblo andaluz,
la vida del pueblo, que es sana poesía,
la vida del pueblo, que es honda/ virtud.

Que atruenen los parches de recios/ tambores;
que vibren las claras rotundas/ trompetas,
y un himno al trabajo –que es fiebre/ de amores-
que canten marciales las liras poetas.

Un himno al trabajo –de la vida fuente-
que se ofrece en áureo fulgurar divino:
alcemos la copa y, alzando la frente,
brindemos fervientes, gustemos su vino.

Vino generoso que quema en las venas;
vino generoso de aroma sublime
que inspira las normas augustas y buenas
de la grata vida que salva y redime.

Cantemos gozosos con honda alegría,
el himno perenne de nuestra región;
el himno que es paz, y trabajo, y poesía,
y escudo, y cimera, y emblema, y blasón…

HIMNO
Queremos con ansias augustas y/ fieles
hacer del nativo solar andaluz
albergue glorioso de nobles laureles
y templo eminente de rancia virtud.

Queremos que surja la santa epopeya
de tiempos que fueron de vivo/ esplendor,
y hacer a las gentes de casta plebeya
hermanos de todos por obra de amor.

Queremos humanas y espléndidas/ leyes
dictadas por gracia de amor fraternal;
queremos guerreros, o esclavos, o/ santos o reyes
que den al Trabajo su esfuerzo triunfal.

Queremos que en fiero torrente afluyera
el ansia impulsiva del pueblo inmortal,
y el pueblo, robusto y potente surgiera
de su hereditaria pereza ancestral.

Queremos de egregia, gloriosa cimera
el humo asfixiante que arroja el taller:
¡esa es del trabajo la invicta bandera,
y nadie nos puede con ella vencer!

Queremos la lucha, que los ocios trunque,
cuando se enardecen los toscos caudillos
a los secos golpes que dan sobre el yunque
en rudo concierto los férreos martillos.

Queremos victorias de ricos botines:
la lucha es hermosa; seguro triunfar;
¡que tras el esfuerzo de los paladines
el premio es anhelo de nuevo luchar!

Queremos que todas las fuerzas vitales
nos den su preciada colaboración,
¡y el triste poema de los Hospitales
finalizaría la desolación!

Queremos que todas las tierras que duermen
un eterno sueño de infecundidad,
palpiten ubérrimas al brote del germen:
¡no vive la tierra de su castidad!

Queremos que surquen la mar peregrina
los barcos repletos del oro español,
cual nuncio de gloria, la vela latina
dorada a los besos de oro del sol!

Queremos que nadie, señor o tirano,
tenga abandonada su rica heredad,
queremos que entregue, generoso/ hermano,
la tierra a los brazos que la han de/ cuidar.

Queremos que toda la humana ralea
por leyes admita las del corazón;
y que siempre aliente la encendida idea
de una nueva era de resurrección.

Queremos la vida que el trabajo exalta;
el ocio es molicie; su gozar es falso…
¡Pobres de los pueblos si el trabajo falta;
más cercano tienen que el pan… el cadalso!

Queremos la noble, rica Andalucía
en rumbo ferviente de renovación
queremos que surja, potente y bravía,
del sueño infecundo de su postración.

¡Queremos los timbres de nuestro decoro!
¡Que todos comiencen por sí a elaborar:
unos en las aulas, otros en el foro,
aquel en los campos, este en el hogar…!

FINAL
Y tras del triunfo conseguido a costa
de nobles impulsos de santa ambición,
el alma sublime del gran Joaquín Costa
temblará en la nuestra, de pura emoción.
A. Rodríguez de León
Fuente: Andalucía, Año II, nº 15, Agosto de 1917

Francisco Chico Ganga

Carta de Francisco Chico Ganga a Blas Infante en la que le informa, aparte de otros asuntos personales, sobre el destierro de Pedro Vallina:

Francisco Chico Ganga
33, Sierpes
Sevilla 23 de Julio de 1924

Sr. D. Blas Infante
Isla Cristina
Querido y estimado amigo:
Sin ninguna de las suyas a que poderme referir la presente tiene por objeto informarle que D. Pedro Vallina se encuentra en Lisboa con domicilio en Rua Estrada de Sacaven J. C. nº 2 duplicado; me dicen que Unamuno y Soriano, también se encuentran en dicha ciudad.
Tengo terminados los zapatos de su Sra, digame si se encuentra en casa para remitírselos.
Como con la confección de calzados medida no puedo vivir, ya el año pasado hice la prueba para la venta de calzado de fábrica, esta ha resultado bien pero para que dé el resultado debido se necesita emplear un capital que no tengo; para ver si lo consigo pienso en una comandita, pero no tengo espíritu para buscar quien quiera ser mi comanditario tal vez por ignorancia en saber planear estos asuntos ¿quisiera V. tener la bondad de asesorarme sobre esta particular y decirme sus ventajas o dificultades? Se lo agradecerá muchísimo pues es asunto que si lo resuelvo, me salvo.
Le abraza y espera pronta contestación su amigo
Franº Chico G.
(Fuente: Centra)
Fuente: ABC, 4 Diciembre 1979